La iniciativa no plantea medidas inmediatas relacionadas con el ataque con gas sarín del 21 de agosto cerca de Damasco que dejó más de 1.400 muertos, pero autoriza eventuales sanciones si el régimen de Bashar al Asad incumple el plan de desarme.
Al cierre de esta edición, los quince miembros del Consejo de Seguridad fueron convocados a una reunión para iniciar los debates, luego de que los cinco integrantes permanentes -EE.UU., Reino Unido, China, Rusia y Francia- acordaran apoyar el proyecto. En caso de acuerdo, sería la primera resolución aprobada por el Consejo desde el inicio del conflicto sirio en marzo de 2011.
El pacto se produjo durante una reunión entre el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.
Lavrov se refirió ante la prensa de un "entendimiento" con Estados Unidos sobre el borrador. Por su parte, Kerry afirmó que la comunidad internacional "puede ahora ir más lejos y ver el nacimiento esperanzador de la retirada y destrucción de las armas químicas de Siria".
Hasta la fecha, Rusia y China habían vetado tres resoluciones propuestas por los países occidentales para presionar a Al Asad. Pero la amenaza del Gobierno de Barack Obama de iniciar una ofensiva tras los bombardeos con armas químicas forzaron un entendimiento con Rusia.
"Es un gran avance que llegó tras una partida diplomática muy reñida", dijo un alto funcionario estadounidense que pidió el anonimato.
"Es histórico y sin precedentes, ya que pone el cumplimiento del régimen de Asad bajo control internacional."
El borrador de la resolución establece que el Consejo adoptará sanciones si se constata un incumplimiento del plan de desarme por parte del régimen de Asad.
En el texto se afirma que el Consejo "decide que en caso de no cumplimiento de esta resolución, incluyendo el traslado sin autorización de armas químicas o cualquier utilización de armas químicas por cualquiera en Siria, impondrá medidas bajo el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas". Este capítulo autoriza sanciones o el uso de la fuerza.
Al Asad reiteró en una entrevista televisiva su compromiso de destruir el arsenal químico de su país. "Siria se compromete generalmente en todas las convenciones que firma. Hemos remitido en los últimos días el inventario (del arsenal químico) a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y, próximamente, los expertos acudirán a Siria para verificar el estado de estas armas", indicó .
Nuevamente, los expertos de la ONU llegaron el miércoles a Damasco para investigar unos 14 casos de uso del arsenal prohibido, como gas sarín, durante el conflicto. "Comenzaron sus labores hoy (por ayer)", indicó un miembro de la ONU, sin dar detalles sobre el lugar en donde el equipo de seis expertos, dirigidos por el sueco Aake Sellstrom, llevaban a cabo sus investigaciones.
El funcionario dijo sin embargo que se trata de una misión "rápida" y que los expertos estarán en Siria "unos días".
El ataque químico de agosto se produjo en la región de Ghuta cerca de Damasco, en donde -según la oposición- están bloqueados actualmente "1,7 millón de habitantes, de los cuales más de la mitad son niños. No hay electricidad ni agua potable, y los alimentos básicos son escasos. Se trata de una política de castigo colectivo dirigida por el régimen", afirmó ayer la Coalición Nacional Siria en un comunicado.
| Agencias AFP, EFE,Reuters, ANSA y DPA |


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