Bonos tienen "priceada" eventual reestructuración con quita de hasta 60%

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A los precios actuales, conviene mantener los títulos en cartera, ya que el ejercicio muestra que ambos papeles tienen incorporado un castigo que consideran excesivo.

La turbulencia cambiaria, el derrumbe de los títulos públicos y la consecuente estampida del riesgo-país, combinados con las encuestas que mostraron a Cristina de Kirchner con holgado margen sobre Mauricio Macri en un eventual balotaje hicieron que los analistas de por lo menos tres grandes brokers del microcentro comenzaran a ensayar simulaciones de reestructuración de la deuda soberana argentina.

La idea era conocer el verdadero valor actual de los bonos luego del terremoto financiero, en un hipotético escenario de triunfo de la oposición populista, asumiendo diversas alternativas de reestructuración que resultaría inevitable, debido a lo que se supone sería una menor o casi nula predisposición del mundo para proporcionar nuevo financiamiento voluntario a la Argentina.

Las hipótesis incluyen quitas de capital de hasta 60% sobre los flujos de fondos futuros a partir del año próximo, traídos a valor presente descontando la tasa de las Letes (5,5% anual), pero sin modificar los plazos y las tasas de interés originales.

Los research descartan la opción de un potencial default, meneada desde las páginas del Financial Times y El País, y algunos informes reservados. La probabilidad de ocurrencia de un impago se catapultó a más de 54%, al ritmo de la disparada de los Credit Default Swaps (CDS), que la semana pasada superaron u$s1.300 para cubrir el riesgo de un evento de crédito en la deuda a 5 años.

Los estudios apuntan concretamente a dos títulos. El Bonar 20, que vence en octubre del año próximo, y el Bonar 24, que en poco más de una semana amortiza 16,66% y paga 4,375% de interés por el semestre. La ola de ventas de fondos del exterior, que el miércoles pasado alcanzó un cénit, provocó que el rendimiento anual del Bonar superara el 20% anual y quedara con una paridad de 84%. El Bonar 20 acompañó el derrotero de castigo, al igual que otros títulos como el Discount (DICA) y el Bonar 25 (AA25), y al final quedó con una TIR de 18% y una paridad de 88%. Todas las especies terminaron la semana con pérdidas de entre 6,7% y 7,5%.

El cruce entre los datos técnicos y las probabilidades de un triunfo de la expresidenta muestra que la paridad actual del Bonar 24 tiene “priceada“ una combinación de 60% que gana la opción populista y una reestructuración de la deuda con quita de entre 50% y 60%.

En el caso del Bonar 20, el cruce revela que a los precios actuales, es como si el título tuviera incorporado un escenario de quita de 40% para la probabilidad de entre 40% y 50% de un eventual triunfo de Cristina.

La conclusión a la que llegan los analistas es que, a los precios actuales, conviene mantener los títulos en cartera, ya que el ejercicio de simulación muestra que ambos papeles tienen incorporado un castigo que consideran excesivo. Como si el mercado hubiera descontado el peor de los escenarios, teniendo en cuenta que en general los porcentajes de quita en las reestructuraciones se mueve entre 20% y 40% del capital. Cualquier resultado diferente, es decir, una corrección a la baja de la intención de voto de la expresidenta, o una quita menor, debería traducirse en una mejora de las paridades de los bonos.

Estos argumentos justifican, además de los exagerados rendimientos, la oportuna intervención de la ANSES con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que desde el jueves pasado compró Bonar 20 y 24, estrategia que de alguna manera consiguió amortiguar la disparada del riesgo-país, que había superado los 1.000 puntos básicos y moderar aunque sea parcialmente la extrema volatilidad de los mercados de cambio y activos argentinos.

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