2 de julio 2015 - 00:17

Prefecto iba a casarse con su novio, pero lo asesinaron


Octavio Romero estaba enamorado de Gabriel. La apuesta de ambos era casarse. Sabían que la jugada era grande. Octavio iba a convertirse en el primer integrante de la Prefectura Naval Argentina casado en matrimonio igualitario. Pero el sueño no pudo ser. Manos criminales se encargaron de todo, y Octavio apareció asesinado justamente en aguas del río, jurisdicción de su propia fuerza.

Cuatro años después no hay una sola pista de quién lo asesinó, ni por qué. La causa no tiene una hipótesis concreta. Gabriel Gerbach, la pareja, sigue con el reclamo de justicia más vigente que nunca. Es más, como era la pareja de la víctima, fue uno de los primeros investigados de la causa.

El 11 de junio de 2011 la pareja tenía planes. Octavio iba a juntarse con amigos en un cumpleaños. Las bebidas que tenía que llevar a la fiesta quedaron intactas en la heladera. El departamento donde vivía no presentó desorden. Seis días después apareció asesinado en aguas ribereñas en la zona de Vicente López.

A pesar del paso de cuatro años, la causa no develó aún cómo desapareció, ni tampoco precisiones sobre la mecánica criminal aplicada para matarlo. Estudios forenses arrojaron resultados contradictorios.

Para algunos expertos, a Romero lo golpearon y lo arrojaron muerto al agua. Para otros, murió ahogado; es decir que lo tiraron vivo al agua.

En el medio de esta grosera diferencia entre distintos análisis forenses, el caso suma un interrogante más.

El día 14 de junio de 2011, el hermano de Gerbach recibió mensajes de texto donde le ofrecían liberar al prefecto a cambio de dinero.

"Si lo querés vivo traeme $ 1 millón. Lo tengo en General Rodríguez. Vení solo o lo hago boleta", le dijeron. Esa pista, según Gerbach, no se investigó.

El posible casamiento de Octavio y su orientación sexual le habían traído problemas en Prefectura. Según denuncia Gerbach, en el baño de su trabajo, Octavio sufría pintadas despectivas por ser gay.

En la causa surgieron dos contactos que Octavio había tenido en un sitio exclusivo para gays que acordaban encuentros. "El Pendejo", de 17 años y otro joven, de 23, surgieron como contactos de Octavio, pero jamás fueron investigados de forma concreta, se queja Gerbach.

El 12 de junio de 2015, la fiscal Estela Andrades emitió un comunicado en el que asegura que sigue a la espera que desde EE.UU le habiliten información de la víctima en dos sitios web de ese país.

La fiscal destacó que la causa acumula 20 cuerpos. Agregó que el de Romero fue hallado desnudo y, tal como estableció la autopsia, presentaba un traumatismo cráneo-encefálico, aunque no pudo establecerse si era por una agresión o de la misma acción del río donde estuvo sumergido. Asimismo, los informes toxicológicos determinaron que la víctima tenía 2,06 gr/l de alcohol en sangre.

Lo que llama la atención es que desde la desaparición y posterior homicidio de Romero no aparecieron ni su celular, ni su arma reglamentaria. El caso, un misterio total.

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