4 de agosto 2016 - 00:00

Prefecto se negó a declarar

 El prefecto que confesó en sede policial haber asesinado a su sobrina Gabriela Villarroel, de 18 años, se negó ayer a declarar ante el juez que investiga el crimen. Mientas que los investigadores, tras conocerse los datos de la autopsia, creen que el asesino convivió un día con el cadáver.

El cabo segundo de Prefectura Naval, Néstor Quintana, de 29 años, fue llevado ayer al Juzgado de Instrucción N° 20, a cargo de Elizabeth Paisán, y esta vez decidió negarse a declarar. Poco antes fue sometido a distintas pericias médicas y psiquiátricas, informaron fuentes judiciales.

El cuerpo de Gabriela fue encontrado el lunes a la noche envuelto en bolsas de consorcio en una pensión ubicada en Zelarrayán al 5300, entre Fonrouge y Larraya, en Villa Lugano.

La chica, de 18 años, estaba desaparecida desde el viernes a la tarde, y el hallazgo se produjo luego de que el propio Quintana reconociera ante la Policía que la había matado durante una discusión.

Ante los agentes, reveló también dónde estaba el cuerpo, precisamente en una de las habitaciones de una pensión donde vivía desde que, hacía un tiempo, se había separado de la tía de la víctima.

Por su parte, trascendió que durante el fin de semana Quintana intentó tomarse una licencia de su trabajo, pero al final se presentó ante la Policía y confesó el crimen. De inmediato, los policías allanaron la pensión y encontraron el cuerpo en una de las habitaciones.

La autopsia estableció que Gabriela murió por "asfixia mecánica" unas 36 horas antes del hallazgo del cuerpo.

En las últimas hora trascendió que el prefecto y la chica mantenían una relación que su familia desconocía, pero que algunos vecinos y amigos habían advertido ya que últimamente los veían juntos muy seguido. En ese sentido, los investigadores creen que el crimen se habría producido luego de que ella intentara dejarlo.

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