16 de diciembre 2014 - 00:00

Preocupa a Merkel el auge de manifestaciones xenófobas en todo el país

Las marchas como la de ayer son organizadas por el grupo denominado Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida).
Las marchas como la de ayer son organizadas por el grupo denominado Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida).
  Berlín - Al menos quince mil manifestantes participaron ayer, por novena semana consecutiva, de la concentración de signo islamófobo convocada en Dresde (este de Alemania), a pesar de los llamados del Gobierno de Angela Merkel a distanciarse de movimientos xenófobos.

La marcha, organizada por el grupo denominado Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), avanzó por el centro de la ciudad con al menos 15.000 manifestantes, según cifras policiales. En paralelo se formó una contramarcha de signo contrario, con unos 6.500 participantes, bajo el lema "Dresde para todos".

Se trata del noveno lunes consecutivo que Pegida realiza la convocatoria, inspirada en el esquema de las manifestaciones que fueron organizadas por la disidencia de la extinta República Democrática Alemana, al grito de "Nosotros somos el pueblo", y conocidas como la revolución pacífica que precipitó la caída del muro de Berlín (1989).

La semana pasada, la marcha de Pegida había llegado a concentrar a unas 10.000 personas, lo que desató las alertas del espectro parlamentario contra un movimiento que, además, se está generando en una ciudad como Dresde, con un 3% de población extranjera y un 0,4% de musulmanes, porcentajes muy inferiores a la media del país.

Actos similares se extendieron a Duseldorf (oeste), Wurzburgo (sur), Rostock (norte), Bochum (oeste) y Múnich (sur), entre otras ciudades, y congregan a centenares de personas. Otro ejemplo es el de Marzahn, un barrio empobrecido del este de Berlín, donde las manifestaciones de ayer, oficialmente organizadas por "ciudadanos", son habituales desde hace semanas.

Estos eventos de signo islamófobo se suman a los incidentes registrados en distintos puntos del país relacionados con refugios de solicitantes de asilo, en un año en que Alemania recibió un muy alto número de refugiados -más de 200.000-.

"En Alemania hay libertad de manifestación. Pero no hay sitio para campañas de difamación ni calumnias contra las personas que vienen de otros países. Todo el mundo debe tener cuidado de no ser instrumentalizado por los promotores de esos actos", manifestó Merkel tras un encuentro con su homólogo búlgaro, Boiko Borisov.

Poco antes, su portavoz, Steffen Seibert, había advertido que en Alemania "no hay sitio para la extrema derecha ni la xenofobia", en referencia a las marchas de grupos como Pegida y Hooligans contra Salafistas, aglutinante de neonazis e hinchas violentos. Seibert aseguró que la inmigración y la política de integración son un asunto prioritario para el Gobierno alemán. El portavoz garantizó que el Ejecutivo entiende que algunos ciudadanos se planteen sus dudas ante la creciente llegada al país de refugiados, pero llamó a diferenciar esta preocupación del rechazo a los extranjeros.

En declaraciones a la primera cadena de la televisión pública, el ministro de Economía y líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, consideró que no se puede decir que todos los que salen a la calle sean neonazis, pero estimó que "quienes se manifiestan y no son neonazis deben distanciarse de ellos".

En la misma línea, el ministro de Justicia, Heiko Maas, también del SPD, llamó a "desenmascarar" a Pegida, convencido de que en sus manifestaciones hay personas "claramente afines a la xenofobia", lo que es "repugnante".

Frente a esos distanciamientos de las fuerzas del Bundestag (Cámara baja), gubernamentales y opositoras, el partido euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) mostró sus simpatías por este grupo de nuevo cuño.

El líder de AfD, Bernd Lucke, hizo repetidamente hincapié en que "en su mayoría, sus reclamos son legítimos".

Agencias EFE, DPA, AFP y ANSA

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