31 de enero 2011 - 00:00

Preocupación en Davos por situación árabe

El clásico Foro de Davos, que culminó ayer, se vio sorprendido este año por manifestaciones en contra de ajustes en países árabes. El conflicto compartió cartel con la crisis en estados desarrollados y la situación del euro.
El clásico Foro de Davos, que culminó ayer, se vio sorprendido este año por manifestaciones en contra de ajustes en países árabes. El conflicto compartió cartel con la crisis en estados desarrollados y la situación del euro.
Davos - La 41ª edición del Foro Económico Mundial (WEF) que se cerró ayer en esta ciudad reveló otra vez las divisiones existentes a la hora de elegir los remedios para dejar atrás la crisis económicas, en medio de un clima de inquietud por las revueltas populares en el mundo árabe. Davos 2011 confirmó además el cambio en marcha en la balanza del poder económico mundial, con una mayor participación de los países emergentes, China e India en particular, pero también Brasil y México por América. Dejó además la sorpresiva promesa de los grandes países de la OMC (Organización Mundial del Comercio) de un acuerdo sobre la Ronda de Doha de liberalización de los intercambios comerciales en julio próximo.

Sin embargo, el encuentro estuvo marcado más bien por la preocupación a raíz de las revueltas populares de Túnez y Egipto, vistas como la prueba del aumento de las desigualdades sociales tras la peor crisis económica y financiera de la posguerra. Luego de la revolución en Túnez que terminó con la caída del régimen de 23 años de Zine El Abidine Ben Alí, y en medio de las protestas en Egipto, varias voces se alzaron en Davos para advertir sobre el riesgo latente a nivel mundial.

El presidente ruso Dmitri Medvédev destacó la «lección» dada a los gobiernos del mundo, que deben «escuchar lo que el pueblo tiene para decir, porque si no corren el riesgo de perder contacto con la realidad». Por su parte, su homólogo francés Nicolas Sarkozy, cuyo país está al frente este año del G-20, volvió a defender la creación de un impuesto a las transacciones financieras para afrontar la ayuda al desarrollo.

En el aspecto económico, los dirigentes europeos buscaron convencer a la elite mundial reunida en la selecta estación de esquí de los Alpes suizos de que en la eurozona pasó la tormenta, a pesar de las inquietudes que persisten sobre la salud financiera de varios de los países miembros por la deuda pública y el alto déficit.

Proyección

«No espero nuevos sobresaltos, pienso que el euro será estable», dijo el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, tras el catastrófico 2010 que vio los rescates financieros de Grecia e Irlanda. Durante los debates que se iniciaron el miércoles y concluyeron ayer, Europa y Estados Unidos evidenciaron nuevamente sus ideas opuestas sobre el modo de reactivar la economía, con la primera defendiendo el ajuste presupuestario y Washington advirtiendo sobre la amenaza que representa ese tipo de política.

La prioridad de Europa debe ser matar «el fantasma de las gigantescas deudas soberanas», explicó el primer ministro británico David Cameron, al defender su duro programa de austeridad presupuestaria. A diferencia de los europeos, que creen poder estimular el crecimiento desde la austeridad, el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, señaló que no es «razonable» reducir los déficits públicos mediante drásticos recortes en el gasto .

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