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Preocupación por un bacilo
Antes de su partida a Río de Janeiro para rubricar un contrato para la construcción de partes del avión de transporte KC-390 con su par brasileño Nelson Jobim, el ministro dio directivas para que se extremen los controles a los alimentos que Lade abastece a la flota presidencial.
El catering de la aérea estatal quedó observado tras conocerse que leche de primera marca con la fecha de caducidad sobrepasada en 10 días iba a consumirse en el vuelo de regreso de Cristina de Kirchner de Santa Cruz el 4 de abril pasado
La preocupación del ministro recayó en la responsable del sector, la exazafata Silvia Prol, quien había dado conformidad a la expedición del producto. Prol convenció al director de la empresa de fomento aéreo, brigadier José Pontecorvo, de que todo se trataría de una conspiración interna. Para sofocarla, se aplicó el mecanismo que usó Nilda Garré con los comisarios de la Policía Federal: rotación de los trabajadores de Lade en otros destinos de la fuerza, el Edificio Cóndor, la Base Aérea de Aeroparque y la de Morón. Prol no fue parte de la movida, conservó el puesto a pesar de que se dice que habría otros casos de consumición de productos vencidos, alfajores a los que se les habría quitado el envoltorio para no revelar la fecha de caducidad y refrescos de cola servidos en jarra con el mismo propósito


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