"Habrá diferentes rondas de ataque y una evaluación después de cada una de ellas, pero todo dentro de 72 horas y con una clara indicación de cuándo hemos concluido", señaló al periódico un funcionario militar, que pidió mantener el anonimato al comentar los nuevos planes.
En principio, se desplazaron al este del Mediterráneo cinco destructores cargados de misiles Tomohawk, que serían las armas utilizadas para bombardear objetivos castrenses. Sin embargo, el Pentágono incluye ahora entre los escenarios posibles también el empleo de bombarderos B-2 y B-52 de la fuerza aérea para complementar estos ataques.
De acuerdo con estas informaciones, la Casa Blanca solicitó la pasada semana que se extendiese el número de blancos más allá de los 50 identificados en una primera lista.
Según el funcionario, las fuerzas estadounidenses podrán adaptarse en caso de necesidad. "Seguimos adaptando nuestros objetivos a medida que el Gobierno sirio adaptará los suyos", declaró el responsable bajo cubierto del anonimato.
Objetivos
La intensificación de la planificación militar surge cuando el presidente Barack Obama se prepara para presentar personalmente las razones por las cuales cree necesario intervenir en respuesta al ataque químico del 21 de agosto en las afueras de Damasco, presuntamente perpetrado por el régimen sirio. El mandatario demócrata apoya un ataque restringido con una cantidad acotada de blancos para bombardear Siria, de acuerdo con el diario.
En medio de dudas acerca de si la intervención sería suficiente para reducir las capacidades militares de Al Asad, un oficial dijo a Los Angeles Times que el operativo que se planea sería más bien una "demostración de fuerza" que no cambiaría fundamentalmente la situación en el terreno (ver nota aparte).
| Agencias EFE y AFP |


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