26 de octubre 2017 - 00:00

Preparativos para la resistencia civil

Barcelona - "Me atrevería a decir que es una gran batalla entre el bien y el mal". Los independentistas catalanes viven entre la euforia y la angustia, y el tono mesiánico crece a medida que se acercan los momentos decisivos.

Antoni Castellà, diputado de la coalición gobernante en Cataluña Junts Pel Sí, veterano de la lucha independentista, no dudó en emplear ese tono ante los militantes de la Asamblea Nacional Catalana. "El mundo nos está mirando" dijo Castellá ante unos 250 miembros de la ANC.

Su máximo dirigente, Jordi Sánchez, está en la cárcel en Madrid, a la espera de juicio, acusado de sedición.

A las puertas del Orfeó Gracienc, en pleno corazón de Barcelona, donde se celebró la reunión de la ANC en la noche del martes, había otras 200 personas esperando para entrar. La organización tuvo que crear dos turnos para albergar a todos. Abundaban las personas de la tercera edad, catalanistas y veteranos de luchas de barrio.

La reunión se convocó para preparar "la resistencia civil" y abiertamente se habló de ir a las puertas del Parlamento catalán, a partir de hoy, cuando se abre un pleno especial.

El artículo 155 es una medida inédita en la historia reciente de España, un terremoto para Cataluña, que recuperó su autogobierno con el regreso de la democracia.

Pero para los congregados en el Orfeó Gracienc, una institución coral, de barrio, fundada en 1904, nada de eso cuenta ya. Ahora de lo que se trata es de ir hacia adelante.

Puigdemont declaró pero dejó en suspenso el pasado 10 de octubre esa ansiada independencia. Ese día hubo decepción. Ahora se acercan las definiciones.

Agencia AFP

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