Presentan, con ayuda legal, oferta en la Cámara de Nueva York

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La Argentina ya tiene todo definido. Cristina de Kirchner se llevó hacia la Patagonia el informe final sobre la oferta que antes de mañana deberá presentar ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York, de apertura de la oferta para reestructurar la deuda argentina en default, con la esperanza de que sea aceptada y culmine así el largo juicio que los fondos buitre sostienen contra el país. Tal como adelantó ayer este diario, el trabajo que la jefa de Estado tendrá que terminar de aprobar en horas incluye la emisión de un bono Par (sin quita) con vencimiento en el año 2038. El estudio que representa al país, el Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton (CGSH) esperará paciente hasta la tarde de mañana para luego presentar la propuesta definitiva ante el tribunal, que luego de la decisión de anteayer, resolverá sólo con los votos de los jueces Daniel Barrington Parker, Rosemary Pooler y Reena Raggi. Se espera luego un fallo rápido, probablemente en menos de 10 días corridos, pero que no impida el pago del vencimiento de intereses del Boden 15 del próximo 31 de marzo de unos u$s 250 millones. Nuevamente, la Argentina evitará el default técnico.

Lo que se conoció en las últimas horas es una ayuda extra e importante que recibió el país, y que busca reforzar la posición argentina en la Cámara del segundo distrito de Nueva York. El Bank of New York Mellon (BONY) nuevamente se comunicó con el tribunal para reforzar su posición expuesta ante los tres jueces en la audiencia del 27 de febrero pasado, donde defendió la posibilidad de reabrir el canje y pidió que se le permita una instancia negociadora con los acreedores que no aceptaron ingresar en los llamados de 2005 y 2010 y que aún litigan en los tribunales de Nueva York. Se sabe que los fondos buitre rechazarán cualquier presentación para un nuevo canje, pero la intención es que la Cámara permita una negociación con los aproximadamente u$s 3.000 millones que aún están en manos de holdouts y que quizá puedan aceptar la oferta del nuevo bono Par. Si esto ocurre, más del 95% de la deuda argentina caída en default en 2002 habrá ingresado en proceso de reestructuración y habrá terminado el capítulo más difícil de la historia económica argentina en el rubro deuda externa.

Lo que hizo el BONY en las últimas horas fue comunicarse con el estudio CGSH para informarle que reforzó su posición ante la Cámara a horas de la presentación de la oferta de canje argentino, para reiterarle lo importante que es que no se mantenga el fallo de primera instancia de noviembre pasado del juez Thomas Griesa que obligaba a la Argentina a pagar unos u$s 1.400 millones al contado a los fondos buitre. Como el Gobierno de Cristina de Kirchner no iba a liquidar ese dinero y la Argentina hubiera ingresado obligatoriamente en default, y el BONY había sido declarado corresponsable para que se concrete esa liquidación, el banco habría sido culpable de un delito federal. Con la decisión de la Cámara de no suspender ese fallo, el BONY respiró y decidió presentarse en la audiencia del 27 para defender la posición argentina, al menos para que no sea sancionado. Ahora, la entidad que trabaja como agente financiero de los pagos del país en Wall Street reforzó su posición en la Cámara. La tarea fue obra del abogado James Martin, del estudio californiano Reed Smith, contratado especialmente por el BONY al ser un experto en apelaciones para evitar sanciones económicas, uno de los que además elaboró con los expertos de CGSH la estrategia para convencer al juez Parker, el que en teoría definiría la votación de los tres magistrados, que hoy estaría empatada uno a uno.

Lo que expuso Martin es que ante la seguridad de que la Argentina no pagaría al contado el 100% de la deuda con los fondos buitre, también le deberían hacer un juicio al BONY y abrir una nueva y larga instancia judicial para resolver esta cuestión puntual. Esto, planteó el banco, destruiría "al estado de Nueva York como plaza para reestructuraciones de deudas", de acuerdo con el abogado, un argumento que según la jurisprudencia debería conmover a Parker. Según mencionó el BONY, la obligación de pagarles la totalidad de la deuda a los fondos buitre "destruiría 80 años de negocios de fideicomisos de Wall Street".

Martin le dejó además claro a la Cámara que sostener el fallo de Thomas Griesa llevaría todo "a una situación de comienzo de todo, volvería todo a cero y comenzarían juicios cruzados de consecuencias impensadas para Nueva York", una frase diseñada especialmente para la conciencia de Parker.

En el equipo económico argentino hay optimismo, además, ante una eventual apelación, en el caso de que el fallo de segunda instancia sea negativo y se rechace la oferta para reabrir el canje. Esto es apelar ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. Para esto se intentará fortalecer los contactos directos con Martin y el BONY, donde estará la clave para que el máximo tribunal de ese país acepte el caso argentino. El país podrá recurrir a esta instancia, explicaron los abogados, según se determine la responsabilidad de la entidad como agente financiero que ejecuta los pagos de la deuda argentina. Si éste es encontrado por la Corte responsable directo de garantizar que el dinero que se deposite para pagar la deuda corriente argentina se comparta con los holdouts (tal como había ordenado en su fallo de primera instancia Thomas Griesa), paradójicamente sería una garantía para la Argentina. Sucede que si esto ocurre, estarían afectados los derechos federales de esta entidad financiera al convertirse en corresponsable penal del cumplimiento de un pago que el país ya sabe que no hará. Lo convertiría en culpable de un delito federal. Ante esta circunstancia, el banco tendría derecho a recurrir a la Corte, y la Argentina llevaría así el caso hasta el máximo tribunal. Sucede que en esa instancia sólo se aceptan no más de 25 o 30 casos anuales, y el juicio contra los fondos buitre debería ser uno de ellos. La buena noticia es que hay antecedentes positivos, tanto para la aceptación como para obtener un resultado favorable. El 25 de junio del año pasado, la Corte de los Estados Unidos rechazó un pedido de 2005 de los fondos buitre.

Eran por un total de u$s 106 millones, que habían sido reclamados como garantía de pagos por parte de los fondos buitre, con un primer fallo favorable a éstos de parte de Griesa. Luego, la misma Cámara que ayer escuchó a la Argentina decidió negar el embargo, los fondos buitre apelaron y finalmente la causa llegó a la Corte bajo el argumento de estar afectada la ley federal que otorga inmunidad al dinero que los bancos centrales de todo el mundo depositan en ese país. Según la Corte, este dinero es "ni embargable ni ejecutable" .

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