21 de julio 2009 - 00:00

Presión económica de Europa y EE.UU.

Tegucigalpa - El naufragio de las negociaciones el domingo en Costa Rica se tradujo en un incremento de la presión internacional sobre el régimen golpista hondureño de Roberto Micheletti, quien no sólo tuvo que atender una «dura» llamada de Hillary Clinton, sino que también vio suspendida la ayuda financiera de la Unión Europea al país centroamericano.

«Fue una llamada dura», narró el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley, comentando la conversación telefónica de Clinton con Micheletti.

La llamada fue anteayer, cuando fracasaron las negociaciones entre representantes de Micheletti y del depuesto presidente Manuel Zelaya, por la negativa del nuevo régimen de Tegucigalpa a devolverle el poder al anterior, tal y como exigía el mediador, el presidente costarricense Oscar Arias.

Clinton advirtió a Micheletti del «impacto significativo en términos de ayuda» y «las eventuales consecuencias a largo plazo para las relaciones» bilaterales que podría tener la «no aceptación de los principios de Arias», afirmó Crowley.

Al mismo tiempo, en Bruselas, la Comisión Europea anunció que congelaba el envío de u$s 74 millones en ayuda presupuestaria -la que va directamente a las arcas del Estado- en castigo por no haberse encontrado todavía una solución al derrocamiento de Zelaya el 28 de junio.

«Lamento mucho que no haya sido posible por ahora alcanzar una solución mutuamente aceptable a la crisis en Honduras», declaró la comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, en un comunicado.

«Dadas las circunstancias, he tomado la difícil decisión de suspender todas las ayudas presupuestarias», agregó.

A estos hechos se suma la crítica del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, al mandatario designado de Honduras, a quien le advirtió que su permanencia en el poder «es una locura que puede costar caro», porque «aquí no hay nadie que los apoye».

Insulza recordó que desde hace dos semanas Honduras está sumida en un escenario de confrontaciones callejeras.

«Usted imagínese lo que pasa si se les dice (a los hondureños) que ya no hay arreglo. Eso va a ser un asunto complicado y espero que lo podamos evitar», sostuvo.

A juicio del titular de la OEA, el problema principal es que «hay oídos sordos. Por ejemplo, Roberto Micheletti dice que está dispuesto a renunciar, pero tiene que dar el segundo paso, que es renunciar al Gobierno incondicional, para que se haga cargo alguien que esté dispuesto a restablecer la legalidad».

La presión internacional contra el Gobierno golpista encontró otros aliados como el caso del Gobierno brasileño, el cual a través de su embajador ante la OEA, Ruy Casaes, criticó «la intransigencia de los representantes del régimen de facto» y felicitó a Zelaya por dar «muestras de conciencia democrática» durante las negociaciones, al aceptar la propuesta de Arias.

«La presión internacional sobre el régimen de facto debe continuar», concluyó Casares durante una reunión del Consejo Permanente de la OEA, y pidió a los Estados miembros que «revisen sus relaciones», incluyendo la comercial, con Honduras.

Agencias AFP y ANSA

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