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Presionan intendentes para controlar la UCR
Ramón Mestre
Todo lo contrario: la silenciosa consigna de los intendentes, que por entonces se habían reunido también Córdoba, liderados muchos de ellos por Ramón Mestre y el mendocino Víctor Fayad, triunfador en la elección para jefe de la capital provincial, estaba lejos de las pretensiones de Ricardo Alfonsín, y muchos de ellos preferían que la Convención Nacional asumiera el mandado antes de colocar a Barletta en el Comité Nacional.
Entre el viernes y el sábado pasado, los jefes comunales reunidos en el Foro Nacional de Intendentes Radicales decidieron avanzar en el armado de un grupo más organizado que hasta ahora para jugar en la interna del Comité Nacional.
Una de las primeras decisiones fue nombrar a la chaqueña Aída Ayala como presidenta del grupo en reemplazo del mendocino Fayad.
El primer mensaje de Ayala, una vez electa, fue ante la conducción en pleno de la UCR: «Queremos una mayor participación de los gobiernos locales en la conducción del partido, al igual que en las decisiones que se toman, habida cuenta la serie de fracasos electorales que a nivel nacional viene sufriendo la UCR».
Los intendentes le recordaron a la conducción los errores del pasado. De ahí que pidieron «tener en cuenta a los cientos de intendentes que ganan elección tras elección por tener políticas cercanas a lo que siente la gente».
Más tarde y frente a Mestre, Ricardo Gil Lavedra y Juan Manuel Casella, Barletta intentó renovar la maltrecha mística partidaria: «No me gusta emular a la Presidenta, pero que nadie se haga los rulos porque el candidato a presidente va a ser radical», dijo.
Como en el ambiente seguían rondando los malentendidos del inicio de mandato de Barletta en cuanto a las convocatorias que le lanzó Mauricio Macri o Elisa Carrió para llegar a un acuerdo, el jefe del Comité Nacional intentó aclarar que «para 2015, el radicalismo va a tener candidato propio más allá de los acuerdos con otros sectores políticos».
Lo dijo para cerrar cualquier posibilidad de avanzar en un acuerdo electoral con otra fuerza para las legislativas del año que viene. Intendentes como Mestre, Fayad o el propio Juan Jure, que anoche renovaba mandato en Río Cuarto, no quieren repetir la experiencia de tener que apoyar una fórmula o acuerdos nacionales que sus votantes no avalan. Les sucedió en 2007 con Roberto Lavagna y el año pasado con el acuerdo que Ricardo Alfonsín cerró con Francisco de Narváez y que no convenció ni siquiera a muchos bonaerenses.
En las ciudades del interior, donde el problema es lidiar con el Gobierno para que no trabe desembolsos de fondos a los municipios radicales o, como contracara, resistir la seducción kirchnerista, esos armados políticos sólo fueron una molestia.
De ahí el intento de Barletta por calmar: «Trabajamos en el fortalecimiento, porque sin ninguna duda las elecciones del año pasado dejaron al radicalismo dificultades, pero también siempre me animó el saber que las grandes dificultades son también grandes oportunidades».


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