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Previsible: aumentan cuotas de ART
Los dirigentes de la Unión Industrial Argentina, de la Cámara Argentina de Comercio y de la Cámara Argentina de la Construcción -los sectores más afectados por los accidentes laborales- se pusieron casi de inmediato en contacto con sus pares de los bancos y las empresas de seguros (los accionistas principales de todas las ART) y la respuesta fue ambigua, pero alarmante: si no aumentan las cuotas -dijo un alto ejecutivo de un banco oficial- las ART quedarían en situación casi de quiebra técnica, por lo que podría desaparecer la cobertura ante accidentes de trabajo. «Hoy muchas empresas del sector ya están trabajando a pérdida, y este decreto agrava más la situación», aseguró el banquero.
Desde ya, esto representará un fuerte aumento en los costos de las empresas aseguradas, en especial de las pymes y los comerciantes.
La situación parece de difícil solución, porque tampoco es razonable que las indemnizaciones hubieran quedado ancladas en los valores que fijaba la ley al momento de su sanción. Sin embargo, la posible desaparición del régimen de ART provocaría un vacío de previsibles consecuencias para los damnificados.
Según el informe privado, las ART deberían afrontar aumentos en los montos indemnizatorios del 120% en el caso de accidentes que provoquen una incapacidad del 55% en el trabajador, y de un 70% cuando dicha incapacidad se determine en un 25%.
Es más que razonable actualizar compensaciones que habían quedado desactualizadas por la inflación y otros aumentos, pero lo que no queda claro en la norma sancionada por el Gobierno en cómo harán las ART, y en el caso de que éstas no puedan hacer frente al pago, las empresas para abonar los montos mayores.
En tanto, ayer continuaba el malhumor provocado tanto por la sanción del decreto como por la réplica del ministro Carlos Tomada al comunicado de las organizaciones empresariales conocido el lunes -y el posterior de la UIA, del martes-, sobre todo en lo que hace al supuesto «consenso»que habrían dado los empresarios al texto del decreto, según el funcionario.
«La verdad es que ni siquiera nos dejaron ver el texto; nos convocaron al Ministerio de Trabajo para informarnos de que se sancionaba, y nada más. No hubo consenso ni mucho menos», dijo uno de los dirigentes que participó en esos encuentros.
La ira era aún mayor en la UIA, a la que Tomada acusó en forma directa de haber boicoteado cualquier solución consensuada, y de haber logrado incluir al menos cuatro puntos cruciales en el texto final del decreto.


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