Previsible: Moreno presiona para que se siembre más trigo

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El Gobierno está presionando a los productores para que siembren más trigo, bajo la amenaza de aplicar controles sobre las crecientes exportaciones de cebada, un cultivo al que muchos agricultores se volcaron para evitar las trabas comerciales que enfrenta el trigo, dijeron fuentes del sector.

Con una inflación que economistas privados estiman en alrededor del 30% para este año y frente a una creciente demanda global de alimentos, la Argentina -uno de los mayores exportadores mundiales de granos- restringe las ventas externas de trigo y maíz para asegurar la provisión en el mercado local.

Pero los agricultores afirman que las políticas intervencionistas perjudican sus márgenes de ganancia y por eso se han inclinado hacia la siembra de cebada, cuya exportación no está limitada por el Gobierno.

Mientras que la superficie destinada a la cebada está trepando, la cosecha de trigo de esta temporada sería de apenas 9,4 millones de toneladas, muy por debajo de los 14,1 millones de la campaña 2011/12.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, temido en el sector privado por ser el principal encargado de hacer cumplir las políticas intervencionistas oficiales, dijo a los exportadores que un mayor incremento del área de cebada en detrimento del trigo no sería tolerado.

"El dijo que si los productores siguen produciendo cebada en lugar de trigo, va a aumentar los impuestos a la exportación de cebada y también restringir las exportaciones", afirmó bajo condición de anonimato una fuente de la industria que se reunió con Moreno.

"Es una amenaza. Si la siembra de trigo sigue cayendo, va a ir detrás del cultivo sustituto, sea cual sea. Pero el problema real es el modelo de políticas, porque cuanta más intervención haya en el mercado de trigo, menos hectáreas van a sembrar los productores", agregó.

Esta versión fue confirmada por otro líder de la industria que también estuvo en la reunión.

Por otra parte los mercados globales de alimentos quieren más trigo y otros granos de la Argentina para compensar unas cosechas decepcionantes en gigantes productores como Rusia, Estados Unidos y Australia.

Una escasez de maíz y trigo podría dejar a algunos alimentos básicos fuera del alcance de las naciones más pobres, que ya enfrentan las turbulencias de la economía mundial y altos niveles de desempleo.

La Argentina necesita alrededor de 6 millones de toneladas de trigo anuales para el consumo interno. El Gobierno ha aprobado la exportación de 3 millones de toneladas del cereal del ciclo 2012/13, una cifra inferior a lo previsto inicialmente debido a que su cosecha fue gravemente golpeada por un clima adverso.

La mayor parte de las exportaciones de trigo de la Argentina va a Brasil y el norte de África. Con 3,48 millones de hectáreas, la superficie dedicada al cereal 2012/13 fue la más reducida en los 44 años en que el Gobierno lleva registro en sus estadísticas.

La producción de cebada se disparó hasta alcanzar casi 5 millones de toneladas, repartidas en forma pareja entre la variedad cervecera y aquella utilizada para alimentar animales.

La cosecha estuvo por debajo de 800.000 toneladas en la campaña 2005/06, antes de que el Gobierno restringiera las exportaciones de trigo.

Casi toda la cebada se envía al exterior. Brasil es el mayor cliente del tipo cervecero, mientras que el cereal forrajero va a naciones muy distantes como Arabia Saudita, mayormente para alimentar a camellos.

El Gobierno aplica un impuesto del 20% a la venta externa de cebada, considerado un grano secundario en la Argentina, por debajo del 23% que rige para el trigo y del 35% aplicado a la soja.

Agencia Reuters

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