29 de agosto 2011 - 00:00

Primarias: los errores y las dudas perduran

Esta semana la Justicia electoral terminará el escrutinio definitivo. El fin de semana se había completado ese trámite en 23 de los distritos y sólo falta terminar la provincia de Buenos Aires, que representa casi el 40% del padrón nacional de electores.

No se esperan, en rigor, grandes novedades, pero el recuento, que en realidad es una revisión de actas, debería despejar algunas dudas y aclarar determinados errores que todavía persisten, más allá de las quejas -desesperadas- de la oposición.

Hay varios aspectos por revisar y se supone que el escrutinio definitivo, que se hizo a las apuradas, los aclare. Veamos: 

  • La última novedad que detectó la oposición es un error más que llamativo en los resultados del escrutinio provisorio que se hacen a partir de los telegramas enviados al correo. Ese error es más que visible en la provincia de Buenos Aires por su volumen. Es el siguiente: la suma de votos válidos, más votos en blanco, más impugnados y nulos, en el segmento presidente, arroja que concurrieron a votar 8.312.885 personas. Sin embargo, en el tramo gobernador, la suma de esos cuatro subgrupos -válidos, en blanco, nulos e impugnados- arroja que asistieron a sufragar 7.842.026 personas. La diferencia entre uno y otro es de 470.859. Es decir: casi medio millón de votos. 

  • Esa diferencia sólo puede atribuirse a un error. No por corte de boleta ni por votos en blanco, ya que en caso que alguien vote sólo a un candidato presidencial, en los demás tramos de la boleta se contarían como «blanco» o si pusiera dos boletas de candidatos distintos para, por ejemplo, gobernador, deberá computarse como «impugnado». Es decir: el número de votantes debe, razonablemente, ser el mismo. En Gobierno atribuían ese desajuste a que el escrutinio provisorio para presidente y gobernador fue desigual: en un caso, se llegó a casi el 95% de las mesas, mientras que en el otro apenas superó el 90%. No parece alcanzar como justificativo. Se habla, también, de errores en los telegramas. Sea como fuere, el escrutinio definitivo debe subsanar ese desajuste. 

  • Quizá, una vez aclarado, también se explique la diferencia de votos en blanco entre presidente y gobernador, que fue de casi 400 mil votos y que para senador trepó a más de 500 mil de diferencia. Esa distancia entre uno y otro fue citado por la oposición como un indicio de fraude, aunque, como todo, es un estado entre la frustración y lo incomprobable. 

  • El recuento en la provincia también será la última oportunidad de Eduardo Duhalde para superar a Ricardo Alfonsín en la general nacional, luego de quedar 1.500 votos abajo del candidato de UDESO. Desde el duhaldismo dicen que esa diferencia ya se redujo y que pasarán al segundo lugar aunque, para el caso, sólo servirá para la estadística ya que 2.000 votos más o menos poco y nada cambian el contexto general de la elección y su resultado. 


  • El último aspecto complejo, y que sirve de argumento pero también de excusa a los denunciantes opositores, es la decisión del juez Manuel Humberto Blanco de no abrir urnas para hacer un recuento.
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