Barack Obama y su vice, Joe Biden, expresaron ayer su preocupación por el avance de la gripe porcina en EE.UU. La escuela del Buen Pastor, en Brooklyn, fue cerrada debido a que allí se registraron casos.
Washington - El Gobierno de EE.UU. confirmó ayer la primera muerte por la gripe porcina, un niño mexicano de casi dos años, y el aumento de 64 a 91 de los casos de enfermos por este virus, que está presente ya en diez estados del país.
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Con motivo de sus primeros cien días en el poder, el presidente Barack Obama ofreció una conferencia de prensa monopolizada por la emergencia sanitaria en la que descartó la clausura de las fronteras que limitan con México porque eso sería lo mismo que «cerrar el establo cuando ya se escaparon los caballos».
Horas antes de estas declaraciones, el mandatario, quien recibe informes a diario sobre la evolución del brote, había lamentado que por consecuencia del virus falleciera el bebé de 23 meses en Houston. «Obviamente es una situación preocupante que estamos vigilando de cerca y de forma continua», aseveró el mandatario acerca del avance del virus. Sobre ese aspecto subrayó que las escuelas deben hacer planes para la suspensión temporal de las actividades si se producen más casos. «Si alguien está enfermo, debe quedarse en casa, en lugar de ir a trabajar o a la escuela», añadió.
Asimismo, garantizó que el Estado posee «50 millones de dosis» de antivirales para combatir la enfermedad.
Durante una conferencia telefónica, Richard Besser, director interino del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), indicó desde la sede de la entidad en Atlanta (Georgia) que el número de casos confirmados había aumentado de 64 a 91 en diez estados. Según el organismo, hay 51 infectados en Nueva York, 14 en California, 16 en Texas y dos en Kansas, Massachusetts y Michigan, cada uno. También hubo un caso en Arizona, Indiana, Nevada y Ohio, respectivamente. Escuelas de Nueva York, Michigan y Massachusetts cerraron sus puertas temporalmente ya que algunos alumnos habían contraído la enfermedad.
Como consecuencia del primer fallecimiento y la confirmación de nuevos enfermos, el gobernador de Texas, Rick Perry, declaró zona de desastre en todo el Estado.
En tanto, aproximadamente 30 marines estadounidenses en el sur de California, en la base militar más grande del país, fueron puestos en cuarentena después de que se confirmara que uno de ellos estaba infectado por el nuevo virus. El cuartel tiene 8.000 soldados en servicio activo y es el principal centro de entrenamiento para las tropas que son enviadas hacia Irak y Afganistán.
Paralelamente, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, rindió cuentas ante un comité del Senado sobre las medidas tomadas por el Gobierno para evitar que se expanda la enfermedad, y reiteró que, por ahora, no se justifica el cierre de la frontera con México. El epicentro del brote de gripe porcina se encuentra en ese país, aunque las autoridades enfatizan que hay muchas preguntas sin respuestas sobre un virus tan «impredecible» como el H1-N1.
Pese a las presiones políticas de algunos republicanos y grupos conservadores, Napolitano dijo ante el comité que EE.UU. sólo cerraría la frontera sur si así lo recomendara el CDC tras determinar que existe un «impacto significativo sobre la propagación de la enfermedad en este país».
Una clausura del límite común supondría una gran interrupción en el comercio bilateral de aproximadamente u$s 380.000 millones anuales, la mayoría del cual se produce por vía terrestre, lo que constituiría un golpe total para México. El asunto de las fronteras dominó buena parte de la audiencia de dos horas.
Napolitano fue secundada por la subdirectora interina para asuntos científicos del CDC, Anne Schuchat. «La estrategia más eficaz ahora mismo es que nos centremos en las comunidades afectadas» y no en el cierre de la frontera, que sería «una distracción», aseveró Schuchat.
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