El expresidente israelí Moshe Katzav, de 66 años, entró ayer en la cárcel de Maassiahu, donde estará preso durante siete años tras haber sido hallado culpable de violación de una empleada. Antes de dejar su casa (foto), Katzav reiteró que fue condenado injustamente y acusó al sistema judicial de haber ordenado «la sepultura de un hombre vivo». A pedido suyo, estará en el área para reclusos ortodoxos. Será despertado a las 4.30 de la mañana y pasará las jornadas leyendo textos religiosos.
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