1 de julio 2014 - 00:00

Problemas en el BoNY

Problemas en el BoNY
 Aunque nos encantaría, no vamos a escribir sobre la "Argentina saga", sino sobre alguno de los efectos colaterales que está generando en Wall Street. En particular, sobre el Bank of New York Mellon, que sin ser parte directa ha quedado en medio de todos los cuestionamientos legales. El banco solía ser de los más -sino el más- prestigioso de los EE.UU. Esto se terminó cuando estuvo entre quienes tuvieron que ser rescatados por la Reserva Federal en la crisis de 2008. Lo que lo diferenció de sus pares es que, merced a su prosapia, Bernanke no le impuso ningún cambio estructural, por lo que sus directores son los mismos de hace 10 años (la ocupación de estos cargos promedia 17 años). Pero no es esto lo que ha puesto al banco en problemas, sino su papel en el llamado "juicio del siglo", que demuestra que no es "invulnerable".

Desde principios de año ha estado desprendiéndose de algunas de sus unidades más eficientes y puso en venta su casa central para hacerse de efectivo (no vamos a mencionar los rumores acerca de que estaría estudiando hacer el BoNY con su unidad de custodia). Esto fue premiado con una suba del 34% en el precio del papel (superando al sector), pero, sin embargo, aún estaría "barato" al presentar una relación precio/ganancias de 13 unidades. Esta mala combinación ha dado por resultado que se comience a armar una coalición para "asaltar el castillo" (la actividad de M&A en el semestre es la mayor desde 2007). Seguramente el año que viene no será el mismo banco. Con el 0,15% que cedió ayer al cerrar en 16.826,6 puntos, el Dow finalizó junio avanzando un 0,65%, acumulando en el año un 1,51%. Puede parecer que no es mucho, pero no hay que olvidar que hace apenas seis ruedas el Promedio Industrial marcó el último máximo histórico. En un sentido opuesto, el volumen negociado en acciones en los últimos 30 días quedó como el segundo más bajo desde mayo de 2007 (y el más bajo desde entonces, para la operatoria en bonos).

Lo que inquieta, sin embargo, no es tanto esta merma, sino la disminución de la volatilidad de casi todos los instrumentos financieros.

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