16 de noviembre 2009 - 00:00

“Proceso reconocido por su simplicidad”

Para los yacimientos de oro y plata como los actualmente detectados en nuestra cordillera, la lixiviación con cianuro es el proceso reconocido por su simplicidad, economía y selectividad.

Como se trata de soluciones tóxicas, es preciso operar de modo que el medio ambiente no sufra daños, para lo cual existen varios métodos ya ampliamente probados en todos los países donde esta minería se viene desarrollando desde hace más de un siglo.

En San Juan, tenemos un ejemplo cercano con las minas del distrito Marayes (Albión, Erín, Caledonia, La Blanca, etcétera, a unos 135 kilómetros al este de nuestra capital), trabajadas durante la mayor parte del siglo pasado con cianuro sin que se creara problema alguno en la población ubicada a escasos 4.000 metros de la planta de tratamiento.

Para evitar emanaciones nocivas, lo normal es trabajar con pH alcalino y para lograrlo se utiliza cal, material del cual en nuestra provincia existen centros productores de muy alta calidad.

La cal es esencial para lograr una separación más eficiente de sólidos y líquidos en el proceso de lavado y evitar pérdidas de cianuro -que es importado y de costo bastante alto, por lo que en todas las faenas es norma recuperar la mayor parte para volver a utilizarlo, como mínimo en un 90%-· También, la cal permite controlar con total eficiencia cualquier eventual generación de drenaje ácido.

Por ello, en este tipo de yacimientos el consumo de cal varía de 1 a 3 kilogramos por tonelada de mineral tratado, lo que implicará para las caleras provinciales una demanda diaria de 100 a 300 toneladas de cal. El consumo mínimo corresponderá a Veladero y el máximo a Pascua-Lama, así que en las próximas décadas, cuando ambas faenas se superpongan, la demanda de cales obligará a los productores sanjuaninos a ampliar sustancialmente sus instalaciones actuales, con el incremento de mano de obra. Otros yacimientos, con mineralización algo diferente como los de cobre-molibdeno (El Pachón), pueden tratarse en plantas de flotación con circuitos bastante distintos. En estos casos no se usa un solvente selectivo como el cianuro, sino que el mineral se muele muy fino y luego se lo separa en base a su afinidad, por el agua o por el aire.

Los reactivos usados sirven para que algunos minerales resulten mojados por el agua mientras que otros, normalmente los valiosos, repelan a esa misma agua presente. Así se logra separar a estos últimos de todo el mineral molido que se mantiene en suspensión.

La operación de una mina a cielo abierto da lugar a que se arranquen grandes volúmenes de roca estéril, no mineralizada, que se deposita en las «escombreras», tarea inevitable para mantener la pendiente del rajo o «pit» dentro de las normas de seguridad corrientes. Este material no contiene minerales, siendo así prácticamente inocuo como posible generador de soluciones contaminantes.

En cambio, los residuos procedentes de la planta de concentración merecen una atención particular y se los acumula en los «diques de colas», un término poco feliz ya que en realidad se trata de piletas o «embalses» de poca altura, traducción más correcta del término inglés «tailings ponds» (tanques le llaman en Chile), con los pisos o fondos impermeabilizados a fin de evitar filtraciones.

La selección del sitio en el que se instalarán tanto escombreras como embalses de colas, es una tarea fundamental siempre a cargo de un grupo profesional interdisciplinario. A la vez, el diseño de ingeniería debe asegurar su estabilidad poscierre a lo largo de los años. El nivel profesional de los egresados de nuestra Universidad Nacional de San Juan, cuya capacidad ya ha sido reconocida mundialmente, asegura para toda la población (que incluye a sus propias familias) que todas estas operaciones se realicen con máximas garantías de lo que hoy se llama «descarga cero» hacia el medio ambiente o, al menos, de cero descarga peligrosa.

(*) Director del Instituto de Investigaciones Mineras y profesor emérito, respectivamente, de la Universidad Nacional de San Juan.

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