11 de noviembre 2009 - 00:00

Pronósticos sombríos en Europa para el dólar

Desde el otro lado del Atlántico la visión de los analistas sobre el dólar sigue siendo pesimista. Así lo refleja un informe de los expertos en monedas del banco UBS que visualizan fuertes tendencias que erosionan la fortaleza del dólar. A continuación los puntos relevantes.

  • Es probable que el dólar se debilite estructuralmente.

    Los elevados déficits -fiscal y de cuenta corriente- de EE.UU. serán un lastre para el dólar en un futuro previsible, y la mayor inflación en EE.UU. respecto de otros países será otra carga para la divisa. Juega a favor el hecho de que no hay disponible un sustituto para el dólar en el comercio mundial ni como divisa de reserva. Como muchos países tienen sus ahorros en esa moneda habría una resistencia universal a un colapso del mismo.

  • El financiamiento externo de los déficits de EE.UU. es un riesgo importante. Los graves desequilibrios mundiales perjudicarán más al dólar que al resto de las divisas de las economías avanzadas. El dólar y el yen afrontan enormes dificultades para su apreciación: el ratio deuda-PBI de Japón se acerca al 200% y EE.UU. acumula una dependencia de la financiación externa, como demuestra su déficit de cuenta corriente acumulado, que ahora es superior al 50% del PBI de 2008. Por ello, el euro disfruta actualmente de los fundamentales más fuertes y, por tanto, de más probabilidades de apreciarse.

  • Las divisas de los países desarrollados que exportan recursos naturales como Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Noruega, tienden a moverse con los precios de las materias primas. Estas denominadas divisas de las materias primas pueden resultar un sólido depósito de valor y apreciarse frente a un dólar que se debilita.

  • Los bancos centrales buscarán diversificar sus reservas. Actualmente, sólo una gran convulsión geopolítica o económica podría destronar al dólar como divisa de reserva internacional. Dados los profundos problemas económicos de EE.UU. y la demanda general de una cartera de divisas más diversificada entre inversores públicos y privados, disminuirá la proporción de dólares en las carteras internacionales.  


  • Puede surgir lentamente un marco de reservas multidivisa. Aunque el euro puede ser el principal competidor por el estatus del dólar como reserva, la heterogénea estructura política de la Zona Euro limita sus posibilidades, igual que la enorme ratio deuda-PBI de Japón es un impedimento para el yen, mientras que la limitada convertibilidad del yuan chino también crea obstáculos para su adopción a escala mundial.
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