El Estado tasa las exportaciones de granos de soja con un 35% el valor vendido; las del aceite y harina de la oleaginosa con un 32%, las de trigo con un 23%, y las de maíz con un 20%.
El Gobierno mantiene restringidas las exportaciones de trigo y maíz para asegurar el abastecimiento interno y otorga permisos para exportar los granos en cuotas, a medida que los productores declaran su cosecha, un sistema considerado poco transparente por los chacareros.
El Ministerio de Agricultura dijo que no está previsto modificar los impuestos a las exportaciones (conocidos como «retenciones») si el Gobierno es reelecto, pero que el mecanismo para otorgar autorizaciones para exportar trigo, maíz y otros productos podría agilizarse.
OPOSICIÓN:
Ricardo Alfonsín, candidato radical por la coalición Unión para el Desarrollo Social, propone una reducción gradual de las retenciones sin desfinanciar al Estado y una liberación total de las exportaciones y de los mercados de trigo y maíz.
El candidato Hermes Binner, del Partido Socialista, ve con buenos ojos una reforma tributaria integral. Mientras los impuestos a las exportaciones se mantengan en pie, considera que pueden «escalonarse», lo que implicaría una baja en cultivos como el maíz y el trigo, menos redituables que la soja.
El peronista opositor Eduardo Duhalde, de Unión Popular, propone bajar gradualmente los impuestos a las exportaciones y compensar la merma en la recaudación con mayores ingresos por tasas como la que grava a las ganancias. Duhalde señala que es necesario corregir las «distorsiones» que actualmente sufren los mercados de alimentos en la Argentina para garantizar su transparencia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario