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Protocolo a medida para último cruce de Cristina y Cobos
Temen el kirchnerismo y la oposición mensaje que irrite al recinto, como en 2010
Cristina de Kirchner junto a Julio Cobos. La foto es del 1 de marzo de 2010. Este año será la última oportu-nidad que los reúna para la apertura de sesiones ordinarias y se teme que esa despedida no sea pacífica.
Los problemas este año serán los mismos que en 2010: el Salón Azul (debajo de la cúpula) sigue en refacciones, por lo que a la Presidente deberán recibirla por un pasillo de costado armado en el Salón Eva Perón.
Las incomodidades edilicias son tan grandes que se temió que tampoco estuviera disponible Pasos Perdidos y el recinto de Diputados, para lo que comenzaron a aparecer ideas de mudar la Asamblea Legislativa a otro espacio. Esa fue una de las razones, en octubre pasado, para mudar a la Casa Rosada el velatorio de Néstor Kirchner. Esa idea de un cambio hubiera sido funcional tambien a los temores sobre los cruces que pueda haber en medio del mensaje presidencial.
Así se llegó a pensar en el Teatro Colón o el San Martín como alternativa, pero para eso habría que haberle pedido autorización a Mauricio Macri. Finalmente la restauración en Diputados terminó a tiempo y el próximo miércoles habrá una reunión de las autoridades de las dos Cámaras para acordar los detalles del acto.
Por lo pronto, los senadores quieren asegurarse asistencia perfecta. Para eso postergaron hasta el 28 de febrero la preparatoria que tenía fecha el 24, en un intento por evitar que los senadores se volvieran a sus provincias. Es otra prueba del poco interés que despierta el mensaje presidencial.
Todo ese protocolo intentará esconder, además, el mal rato que genera siempre la pelea de Cristina de Kirchner con Cobos, pero no amortiguará la bronca con que normalmente recibe la oposición el mensaje presidencial. Muchos temen en el Congreso que esta vez la despedida de la Presidente de este período no sea tan pacífica con su vice como en otras ocasiones.
Ya hubo conversaciones en los bloques sobre ese punto, pero el kirchnerismo del Congreso está lejos de poder garantizar la calma en el discurso presidencial. Menos después del antecedente del 1 de marzo de 2010, cuando Cristina de Kirchner pronunció el mensaje más irritante que se recuerde ante una Asamblea Legislativa. Al efecto que produzca un discurso como ese es a lo que se teme, ya que la situación es similar en muchos aspectos. Por ejemplo, no se votó el Presupuesto 2011 y la oposición insiste en que debe debatirse para impedir, entre otras cosas, que Cristina de Kirchner gobierne todo el año por decreto y con más poder que en períodos anteriores.
El 1 de marzo pasado, la Presidente llegó al Congreso en medio de la pelea por el uso de las reservas del Banco Central para pagar deuda a bonistas.
Ante la Asamblea Legislativa y cuando todos esperaban que finalmente anunciara el envío de una ley para autorizar ese pago, ella prefirió anunciar que derogaba su propio DNU del Bicentenario, la firma de otro para crear el Fondo de Desendeudamiento y el pago directo a los tenedores de bonos con las reservas que en ese mismo momento Mercedes Marcó del Pont estaba transfiriendo a las cuentas del Tesoro.
Más afrenta imposible: nunca se había escuchado a un presidente abrir las sesiones ordinarias anunciando la firma de decretos y sin comunicar la intención de enviar un solo proyecto de ley para todo el año.
Por si faltaba algo, se dedicó a humillar al radicalismo al hablar de «sectores económicos corporativos que medran sobre nuestras pequeñas debilidades y ambiciones para después quebrarnos la voluntad» y que «así terminan humillando a partidos centenarios que terminan haciendo mamarrachos».
La irritación en la oposición no podía ser mayor. Y este año las condiciones amenazan repetir ese incómodo momento de nuevo con el tema reservas: no debe olvidarse que el Gobierno había incluido el uso de u$s 7.504 millones del Central para deuda en el proyecto de Presupuesto 2011; al no votarse prefirió no esperar y transferirlos por decreto el mismo día en que se dispuso la prórroga del Presupuesto 2010.


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