26 de octubre 2010 - 00:00

Pruebas de la fascinación de Picasso por Edgar Degas

La muestra «Picasso ante Degas» refleja entre otras cosas, la obsesión de Picasso por las escenas de toilette, una de las tantas que el artista español compartía con el maestro francés.
La muestra «Picasso ante Degas» refleja entre otras cosas, la obsesión de Picasso por las escenas de toilette, una de las tantas que el artista español compartía con el maestro francés.
El Museu Picasso de Barcelona presenta la exposición «Picasso ante Degas» que explora la fascinación de Picasso por el arte y la personalidad de Degas, y las profundas afinidades entre sus polifacéticas obras.

En la larga trayectoria de Picasso se encuentran obras que plantearon un diálogo con artistas como Velázquez, Delacroix y Manet, entre otros. En sus trabajos de juventud, como en representaciones de cabarets y cafés, en sus retratos y en las figuras de mujeres en el baño o de bailarinas de ballet de sus cuadros, se reconocen referencias a la obra de Edgar Degas.

En ocasión de la reciente apertura de la muestra se realizó la mesa redonda «Picasso ante Degas: la mirada experta», con la participación de los curadores Elizabeth Cowling, Richard Kendall y Pepe Serra, Director del Museu Picasso. Elizabeth Cowling, experta en la obra de Picasso, es profesora emérita de Historia del Arte y Miembro Honorario en la Edinburgh University, y Richard Kendall es conservador en el Instituto de Arte Clark de Williamstown de Massachusetts.

Kendall se refirió a la exposición como «una novela con seis capítulos»: desde el primero que remite a la ciudad de París a comienzos del XX hasta el último sobre los años finales de Picasso, cuando adquiere una serie de monotipos de burdeles de Degas y reconvierte algunos en grabados propios, época en la que también pintó un retrato de Degas al que atribuyó una gran similitud con su propio padre.

Más de cien obras, dibujo, pastel, pintura, escultura, grabado y fotografía, presentan sectores temáticos referidos a la formación académica de Picasso; su interés por la vida moderna en la obra de Degas; la obsesión de ambos artistas por las escenas de toilette, Así, por ejemplo, «Mujer peinándose» (1906), de Picasso, comparte espacio con «El peinado y la tela» y «Mujer desnuda secándose», dos óleos de Degas. Además, las propuestas en tres dimensiones de Picasso comparables con las del maestro francés; la época de la atracción de Picasso por la danza y sus últimos trabajos en gráfica.

Picasso y Degas pertenecían a dos generaciones distintas. Cuando Picasso llegó a París por primera vez en 1900, Degas era uno de los referentes del impresionismo. Y en 1904, cuando Picasso se trasladó definitivamente, vivió en el mismo barrio que Degas. Picasso y sus amigos catalanes compartían el edificio del Bateau-Lavoir, en Montmartre mientras Degas tenía su estudio en la calle Victor Massé, debajo de la plaza de Pigalle, al lado del cabaret Le Chat Noir, que serviría de modelo para Els Quatre Gats de Barcelona. Aunque tenían algunos conocidos en común, al parecer no llegaron a coincidir. Sus personalidades y estilos de vida eran distintos pero compartían muchos intereses.

La muestra explora aspectos en común como la formación académica de ambos artistas que fueron pintores y escultores y consideraron al dibujo en el base de toda gran obras. Los curadores se interesaron también por coincidencias históricas. Así, Picasso pinta en Barcelona, en 1905, el famoso «Retrato de la Señora Canals», una dama italiana, Benedetta Coletti, casada con el pintor Ricard Canals, también del círculo de Els Quatre Gats. La señora de Canals había sido modelo de Degas en París. Además era amiga de Fernande Olivier, otra modelo de esos años, que fue la primera mujer con la que Picasso convivió, la gran protagonista del primer cubismo. Otra coincidencia interesante se refiere a que Ambroise Vollard, el marchand que organizó la primera exposición de Picasso en París en la galería de la calle Laffitte, también lo era del viejo Degas.

Se destaca la presentación de la escultura de Degas «Joven bailarina de catorce años» cuya pose está calcada en el «Desnudo amarillo» de Picasso, en la que la cara es una máscara africana que anticipa «Les demoiselles dAvignon», el cuadro que dio inicio a la pintura del siglo XX.

Durante la exposición se está llevando a cabo un ciclo de performances en torno a la representación y el papel de la figura femenina en el arte y una reinterpretación del cuestionamiento sobre el rol de la belleza femenina que hicieron mujeres artistas a partir de los años 70.

«Picasso ante Degas» se realiza gracias a la iniciativa del Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown de Massachusetts, juntamente con el Museu Picasso de Barcelona, y está patrocinada por el National Endowment for the Arts, el aval del U.S. Federal Council on the Arts and the Humanities, y la cooperación especial de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte.

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