30 de marzo 2009 - 00:00

Público no quiere pesos: circulante cayó $ 6.000 M

El panorama monetario se ha complicado. No sólo no crecen los préstamos mientras los depósitos bajan, sino que se aceleró el ritmo de caída de la demanda de dinero.
Un año atrás habían ya emergido las primeras señales de agotamiento de la demanda de dinero. Pero en los últimos meses y, más aún, a partir del potenciamiento del conflicto con el campo, el adelantamiento de las elecciones y demás desaciertos del Gobierno, la gente intensificó la huida del peso.
La mayor incertidumbre generada por factores internos se refleja así en la caída de las tenencias de billetes y monedas de la gente. Los datos oficiales muestran que la circulación monetaria en poder del público cae en marzo por tercer mes consecutivo, y en lo que va del año se acerca a $ 6.000 millones.
Si bien las expectativas inflacionarias habían mostrado una mejora meses atrás, vinculada con el freno del nivel de actividad interna más que con aciertos de la política económica, se observa que nuevamente la gente anticipa más inflación, a lo que se acopla un aumento de las expectativas de devaluación. En enero pasado la circulación monetaria (en manos de la gente) cayó casi $ 3.400 millones, en febrero cerca de $ 1.000 millones y en marzo ya supera los $ 1.600 millones (también se redujeron las tenencias de los bancos).
«La gente tiene miedo, y con razón, el clima empeoró y por eso se refugia en el dólar y se desprende de los pesos», señala el economista Aldo Abram de Exante.
Según estimaciones de la consultora RSH Macroeconomía, la demanda de dólares este mes se ha elevado a un promedio mensual de u$s 1.880 millones, por encima del registrado en el período electoral 2007 y similar a los del conflicto agropecuario de 2008. Con semejante nivel de demanda por billetes estadounidenses, está claro que con el superávit comercial estimado para este año, no alcanza para satisfacerla.
De acuerdo con estimaciones privadas los agregados monetarios están cayendo entre un 5% y un 15% promedio interanual en términos reales.
En cuanto a la demanda de dinero, el último informe del Banco Central señala que en lo que va de 2009 la circulación monetaria en poder del público cae un 9,3% en términos reales, es decir descontando la inflación.
Encaje
Los bancos por su parte siguen haciendo caja. Priorizan la liquidez por las dudas se desate una corrida. Así aumentan los encajes, por encima de los mínimos exigidos por el BCRA, mantienen casi $ 17.000 millones en pases pasivos (depósitos colocados en el BCRA al 10,5% a un día y al 11% a 7 días), otros $ 35.000 millones en Lebac y Nobac (deuda remunerada del BCRA). De esta manera los bancos buscan cobertura ante el riesgo de una corrida, ya que no los dejan comprar dólares, quedándose en pesos por las dudas. «En muchos casos, los bancos tampoco buscan retener los depósitos ya que no tienen incentivo a prestarlos», señala Abram. Según el BCRA, en lo que va de marzo, los préstamos al sector privado caen a razón del 0,7% mensual y los depósitos privados más del 3,3%. La ansiedad del público porque no lo tomen con pesos en el bolsillo o en los bancos en medio de una devaluación es producto de la incertidumbre reinante. Y tiene como correlato el fin del proceso de acumulación de reservas. Por un lado, el BCRA vende dólares para administrar la suba del tipo de cambio a costa de las reservas.
Por otro, el Gobierno compra dólares con depósitos públicos en pesos para maquillar la caída de las reservas. En la última semana, el BCRA vendió casi u$s 300 millones y el Gobierno compró más de u$s 600 millones. Lo cierto es que la caída de la demanda de dinero es el antídoto contra viejas historias ya conocidas, que terminan detonando la espiral dólar-tasa.

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