31 de enero 2018 - 00:00

Puigdemont no fue investido y se ahonda la crisis en el independentismo catalán

Junts per Catalunya, partido del líder separatista, denunció que no fue informado sobre la suspensión del pleno, mientras que el izquierdista ERC quiere buscar un nuevo candidato para presidir la autonomía. El Gobierno de Mariano Rajoy festeja.

RESISTENCIA. Miles de catalanes se movilizaron ayer a las inmediaciones del “Parlament” y rompieron el cerco policial. La protesta, que fue pacífica, exigió que se celebre la sesión de investidura de Carles Puigdemont.
RESISTENCIA. Miles de catalanes se movilizaron ayer a las inmediaciones del “Parlament” y rompieron el cerco policial. La protesta, que fue pacífica, exigió que se celebre la sesión de investidura de Carles Puigdemont.
Barcelona - La formación de Gobierno en Cataluña quedó ayer en un limbo con desenlace imprevisible cuando el presidente del Parlamento regional, Roger Torrent, suspendió a última hora el pleno que debía volver a investir como "president" a Carles Puigdemont, en una decisión que abrió una grieta interna en el independentismo.

Horas antes de que comenzara la esperada sesión, Torrent convocó a los medios y anunció que la postergaba "sine die" hasta poder garantizar la inmunidad de Puigdemont y la celebración de una investidura "segura, con garantías y sin injerencias", para la sorpresa de propios y extraños.

Puigdemont se encuentra exiliado en Bruselas desde que fue destituido por el Gobierno español de Mariano Rajoy, a fines de octubre, por el plan independentista con el que abrió una crisis institucional sin precedente en la historia del país y por el cual sería detenido si vuelve a España, donde es investigado en el Tribunal Supremo por delitos de rebelión y sedición.

Las fuerzas separatistas apostaban por volver a nombrarlo ayer en el Parlamento catalán como presidente a distancia, pero el Tribunal Constitucional (TC) español asestó un golpe a esa estrategia el fin de semana al avisar que Puigdemont solo puede ser investido si acude personalmente al pleno tras pedir permiso al juez que lo investiga.

Ante la imposibilidad de una investidura telemática o de un regreso del candidato, Torrent optó ayer por dejar en un limbo la designación para no desobedecer al TC, aunque insistió en que Puigdemont es el único candidato porque tiene "la legitimidad y el derecho de ser investido".

"Desde hace unos días, el Estado español viene mostrando una de sus caras más oscuras", acusó el presidente del "Parlament". "No aceptaremos la injerencia a un Parlamento democrático que tiene el derecho y deber de investir al presidente que tenga este apoyo", agregó.

La decisión del político de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) provocó fuertes roces con la formación Junts per Catalunya (JxCat) de Puigdemont y con la Candidatura de Unidad Popular (CUP), el tercer partido independentista en el Parlamento, cuyos diputados incluso se sentaron brevemente en el hemiciclo a la hora prevista del pleno en señal de protesta.

JxCat aseguró que no había sido informada de la decisión de Torrent y le pidió rectificar y celebrar el pleno. "Nosotros teníamos un pacto de dar la presidencia del Parlament a ERC y la de la Generalitat a Puigdemont. Ese era el acuerdo", recriminó Elsa Artadi, jefa del grupo parlamentario de la formación.

También la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una de las dos grandes entidades civiles que movilizaron a la calle por la ruptura con España, insistió en la investidura. "No aceptamos que un tribunal de parte dicte las decisiones del Parlament", señaló en un comunicado.

Varios miles de manifestantes, según la Guardia Urbana de Barcelona, se concentraron en torno al "Parlament" para aclamar a Puigdemont como el verdadero "president" regional y algunos grupos superaron el cordón policial hasta llegar a la puerta principal. Según la agencia local Europa Press, hubo altercados con los agentes de los Mossos d'Esquadra. Entre los congregados, algunos lucían una máscara con el rostro del candidato.

Tras momentos de tensión, la ANC desconvocó la protesta a través de Twitter y recordó que el movimiento por la independencia "es siempre no violento". Pero los ciudadanos, reunidos en asamblea, votaron dormir en el edifico legislativo.

Diputados del partido liberal Ciudadanos debieron salir escoltados por agentes mientras eran increpados, informó la prensa.

La suspensión del pleno abrió así la crisis más explícita en el independentismo, un bloque unido por el proyecto de construir la República de Cataluña pero separado por tendencias políticas divergentes: ERC es un partido de izquierda, JxCat de centroderecha y la CUP una plataforma anticapitalista.

Los próximos días definirán la evolución de esa ruptura interna. Referentes de ERC habían avisado ya el fin de semana que "nadie es imprescindible" y abierto la puerta a "sacrificar" a Puigdemont. La elección de un nuevo candidato no imputado parece por el momento la salida más directa a la crisis.

Entre tanto, el Constitucional rechazó por unanimidad las alegaciones presentadas por Puigdemont y ratificó las condiciones que fijó a su investidura, cerrando así otra puerta.

El Gobierno de Rajoy celebró la suspensión del pleno de investidura y consideró que se evitó una "burla" a la democracia.

Agencias DPA, AFP, ANSA y Reuters

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