Puigdemont no se defenderá en el Senado y los radicales presionan por la secesión

Edición Impresa

Mientras, Mariano Rajoy acelera con la intervención a la región. El escenario es explosivo. Los separatistas están lejos de poder asegurar sus fines y Madrid, de lograr acatamiento a sus decisiones.

Barcelona - La crisis entre los Gobiernos separatista de Cataluña y central de España entra hoy en su fase más crítica, tras la decisión del líder regional, Carles Puigdemont, de no concurir a la sesión del Senado en Madrid, en la que mañana se tratará la intervención a la autonomía, y en medio de presiones para que declare inmediatamente una república independiente.

"No irá" a la cámara alta española, indicó una portavoz del presidente catalán, explicando que la negativa se debe a que la administración de Mariano Rajoy está decidida de todos modos a tomar el control de Cataluña para contener el desafío secesionista.

Puigdemont sí comparecerá, en cambio, ante el Parlamento catalán en Barcelona, que hoy abrirá un pleno que podría prolongarse hasta el viernes. En el mismo se plantean todos los escenarios, incluyendo la declaración unilateral de independencia, opción por la que parece decantarse la mayoría del Gobierno catalán y el propio Puigdemont. Anoche se especulaba con dos votaciones simultáneas mañana: la independencia en Barcelona y la intervención en Madrid.

Oriol Junqueras, número dos del Gobierno regional y líder de ERC (Izquierda Republicana de Cataluña), hizo de vocero de esos sectores al afirmar que "nosotros somos republicanos y por tanto seguro que trabajamos para constituir una república porque entendemos que tenemos el mandato democrático, doblemente, de constituir dicha república, y porque entendemos que el Gobierno español tampoco nos da ninguna otra opción que la de defender las libertades civiles y los derechos de los ciudadanos".

En medio de una fuerte expectativa, el movimiento independentista llamó a masivas concentraciones hoy y mañana frente al "Parlament" en Barcelona. Ayer a la tarde cientos de personas comenzaron a congregarse en la plaza Sant Jaume de Barcelona, frente a la sede del "Govern".

Puigdemont había sido invitado al Senado español a presentar sus argumentos contra las medidas anunciadas al amparo del artículo 155 de la Constitución española, que establecen la posible intervención de Cataluña. Estas incluyen el cese en bloque de su Gobierno, la convocatoria de elecciones regionales en un plazo máximo de seis meses y la toma de control de la policía catalana y los medios públicos locales (ver aparte).

La posible comparecencia del líder independentista había alumbrado la esperanza de un acercamiento. Sin embargo, Rajoy rompió ayer al asegurar ante la Cámara baja que la intervención es "la única" respuesta posible.

"Me dice que las instituciones catalanas han pedido diálogo y mi respuesta ha sido el 155, y es verdad", dijo Rajoy al diputado independentista Joan Tardà, insistiendo en que esa respuesta, la intervención de la autonomía, "es la única posible".

La aplicación del artículo 155 en cualquier caso abrirá un escenario inédito, en una región que representa el 19% del PIB español, y en la que la economía se está resintiendo de la incertidumbre política.

Desde principios de mes, unas 1.500 empresas han decidido sacar de Cataluña su domicilio fiscal, entre ellas los dos mayores bancos, CaixaBank y Sabadell, según los últimos datos del Colegio de Registradores.

Por otro lado, es de prever que haya resistencia popular a las directrices del Gobierno central, tanto en la calle, donde los secesionistas están muy movilizados, como desde las instituciones, donde se expondría en el día a día al boicot de miles de funcionarios (ver nota aparte).

Ante este panorama de vértigo, algunos miembros del Gobierno catalán le sugirieron a Puigdemont que adelante las elecciones regionales, con la esperanza de evitar lo que desde filas independentistas se califica de "liquidación" del autogobierno. El "President" sopesa todas las opciones, tanto esa como la de la declaración de independencia. "Es consciente de las consecuencias de todo", dijo una fuente oficial.

Hasta la fecha, Puigdemont sostiene que se debe al "mandato" del referendo de autodeterminación del 1 de octubre, declarado ilegal por el poder judicial español. Su Gobierno asegura que el "sí" a la secesión triunfó con un 91% de votos y una participación del 43%.

Agencias AFP, DPA, EFE y Telam,


y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario