La epidemia de gripe porcina que se inició en México y que se está propagando en varios países debe llevar a extremar las medidas de control epidemiológico, brindando una correcta información al público, pero evitando reacciones de pánico.
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La acción de las autoridades sanitarias se limita en esta etapa al trabajo epidemiológico. Lo recomendable en situaciones como ésta es extremar el control en los aeropuertos, algo que se está haciendo, y que se actúe sobre los síntomas que puedan presentar las personas que llegan al país desde las zonas afectadas, de modo de poder realizar un adecuado seguimiento de su evolución.
Estamos en presencia de una enfermedad respiratoria de los cerdos causada por el virus de la influenza (gripe), aunque de una variedad nueva de la cepa con una mutación que le permite la transmisión entre seres humanos.
Habitualmente, la infección humana se producía esporádicamente y sólo en quienes estaban en contacto directo con los cerdos. En este caso, se trataría de una cepa animal, combinación del virus aviar, porcino y humano hasta ahora desconocida, que se puede transmitir de cerdos a humanos, de humanos a cerdos y entre humanos.
La vía de contagio es respiratoria (tos, estornudos), ya que el virus está presente en las secreciones. No se transmite por el consumo de carne porcina.
El contagio interhumano puede producirse desde aproximadamente dos días antes y entre cinco y diez días después del comienzo de los síntomas. Se manifiesta como una enfermedad febril de inicio agudo, con tos seca, dolores musculares y articulares que puede progresar a neumonía, y que, según lo observado hasta el momento, tiene una mortalidad que oscila entre el 2% y el 6%.
Existe vacuna para cerdos, pero no para humanos y no hay evidencia de que la vacuna antigripal humana brinde protección. Sí se puede especular a nivel teórico con que podría dar una protección parcial, pero no es algo que esté probado debido a la falta de antecedentes.
Antivirales como el oseltamivir -disponible en el país- podrían ser útiles para el tratamiento durante las primeras 48 horas de la enfermedad y tal vez como profilaxis en los contactos.
Es importante informar a la población sin generar por el momento alarma, pero sí insistir en las medidas de prevención como consultar al médico ante cuadros respiratorios, lavado frecuente de manos sobre todo luego de toser o estornudar, con agua y jabón, también es efectivo el alcohol.
La utilización de barbijos de triple filtro (los de textura rígida) por el momento sólo está indicada para personal de los equipos de salud.
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