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¿Qué se traerá ahora Bernanke entre manos?
China subió ayer por cuarta vez sus tasas de interés de corto plazo. El Banco Central Europeo (BCE) prometió su primer retoque para mañana. El tema está en carpeta en Inglaterra: ya van dos reuniones del banco central en las que se pide una suba. La tercera se celebrará mañana. ¿Se acoplará la Fed al cambio de tendencia? La respuesta es no. Aunque si se atiende a las palabras de los presidentes regionales se diría que la política monetaria alista de prisa un viraje rotundo. Lo que sí comenzó es el debate. Y a diferencia de los tiempos de Alan Greenspan, el estilo de conducción de Bernanke propicia (o tolera) que tome estado público. Igual que cuando se cocinó el QE2. La discusión fue un ovillo frondoso y enredado, la decisión fue quirúrgica. La lección de entonces puede ser útil. Si se quieren conocer los argumentos, hay que prestar atención a todos los funcionarios, tengan voto o no, presidentes de distrito o gobernadores. No obstante, si se quiere anticipar la acción, Bernanke -como antes Greenspan- es el que corta el bacalao. La Fed no es el Banco de Inglaterra, donde Mervyn King sabe que puede perder una votación y la vida continúa.
Propuesta
Vale la pena revisar declaraciones recientes y tomar nota de la agenda. Voces como la de James Bullard, de la Fed de Saint Louis, o Jeffrey Lacker, de la Fed de Richmond, plantearon que las compras de bonos del Tesoro deberían interrumpirse antes de alcanzar los 600 mil millones de dólares previstos. Bullard propuso, en concreto, cancelar la adquisición de los últimos 100 mil millones y anular el programa en la próxima reunión de fin de mes. Pero lo que se discute va más allá. El ajuste de tasas también está en el tapete, y con un almanaque urgente. Narayana Kocherlakota, de la Fed de Minneapolis, piensa que la suba de tasas debería ser de 75 puntos base antes de que termine 2011. Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, aboga por una respuesta similar. Y no improvisa: presentó un plan detallado de salida de la política de estímulo. Sugiere que la Fed ate cada suba de tasas de un cuarto de punto con una venta de bonos por 125 mil millones de dólares. Así hasta absorber 1,5 billón de dólares de reservas bancarias excedentes.
¿De dónde surgió esta avalancha de propuestas? Un mes atrás, la opinión pública no conocía ninguna. Fue la percepción de una economía robusta la que abrió las compuertas. Ayudó saber que la creación de empleo privado se afianzó en febrero y en marzo. El otro objetivo del QE2, la desinflación, ya había revertido su marcha a comienzos de año. Y que no haya confusión: no es la suba del precio del petróleo lo que cuenta a la hora de dar por satisfecho el blanco. Es el alza de la inflación núcleo, que excluye alimentos y energía, lo que sugiere que se zafó de la zona de peligro. Si es así, ¿cabe descontar que el QE2 no llegará a los montos comprometidos y expirará en la reunión de fin de mes? Tampoco. Declaraciones sobran. Dijo ayer el presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, que «muy posiblemente» el relajamiento terminará en los plazos y montos previstos. O sea, que el QE2 morirá de muerte natural en junio. Para Evans, todavía manda la debilidad del empleo y los salarios. Un alza de tasas en 2012 es «probable», pero no antes de ver una inflación más sostenida, en torno al 2%. «Estamos un punto porcentual por debajo de lo que querría en materia de inflación», apuntó.
Colores
La paleta de las declaraciones ofrece muchos colores pero poca armonía. No está mal para bocetar el debate. No alcanza para gatillar decisiones que se prefiere no tener que revertir sobre la marcha. Una economía más firme estaba en los cálculos de la Fed al progresar el QE2. No es un hecho inesperado. Y con un shock de la energía en puerta, no conviene exagerarlo. Sin el combustible de los salarios en alza, ¿se podrá exacerbar la inflación? ¿Se podrán traspasar los mayores costos al consumidor? En los hechos, lo que ya se está abollando es el consumo. La anemia del mercado laboral no es un dato menor. Son palabras de Bill Dudley, de la Fed de Nueva York: «Aun si se generasen 300 mil empleos por mes, habría suficiente holgura de mano de obra hasta fines de 2012».
Conviene cerrar con Bernanke: la inflación impulsada por las materias primas será transitoria si «las expectativas de inflación se mantienen estables». El celo que refleja este súbito debate quizá tenga allí su razón de ser. La Fed actuará, dijo Bernanke, si sus dichos «se prueban incorrectos». No lo corrió la prisa en 2008 -como le sucedió al BCE (que tuvo luego que desandar el camino)-, es razonable que tampoco lo apure ahora.


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