2 de agosto 2010 - 00:00

‘‘Quejarse de medios no le sirve a Israel’’

Yuli Edelstein
Yuli Edelstein
«Era más fácil cuando el mundo nos percibía como el David del conflicto de Medio Oriente. Creo que hoy la clave para cambiar la imagen de Israel en el mundo no es quejarse de los medios y los periodistas; si yo fuera editor y tuviera un corresponsal en Jerusalén, le pediría noticias espectaculares».

El ministro Yuli Edelstein tiene a su cargo dos áreas complicadas: la relación de Israel con la diáspora y la «hasbará» (esclarecimiento), la política del Estado judío para revertir su mala imagen mediática. Edelstein nació en la ex URSS y purgó cuatro años de cárcel por su actividad sionista; emigró a Israel y pocos años después ya era ministro por su partido Israel Ba Aliá, que en las últimas eleccio-nes se fusionó con el Likud del premier Benjamin Netanyahu.

Edelstein es «datí» (religioso) y vive en un asentamiento en Cisjordania. El sábado por la noche fue el orador central en una cena para recaudar fondos y ayer disertó frente a un centenar de dirigentes comunitarios en el Club Náutico Hacoaj.

Antes dialogó con este diario, y éstos son los puntos salientes de lo dicho por el funcionario:

  • Vine a Buenos Aires como parte de una gira por la región, que culminará con mi presencia en la asunción de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia. No veo esa presencia como un gesto en contra de Venezuela por su distanciamiento de Bogotá. En todo caso, Hugo Chávez es una amenaza para toda la región por su política agresiva y su cercanía con el régimen de Irán que atacó dos veces la Argentina.

  • La relación de Israel con las comunidades cambió. Hasta hace unos años había códigos que nos unificaban: la Shoá, la creación de Israel, su lucha por la supervivencia. Hoy algunas de ésas ya no son relevantes para las nuevas generaciones. Hay chicos israelíes de cuarta generación que no sienten la misma cercanía de antes con los judíos del resto del mundo.

  • El modelo clásico (migración a Israel, donaciones para soportarla) ya no funciona. Hoy es al revés: Israel tiene la obligación -y lo hace- de financiar y apoyar a muchas comunidades que atraviesan momentos difíciles. Para eso se creó mi ministerio, y soy optimista en cómo evolucionará el vínculo entre Israel y nuestros hermanos judíos del resto del mundo.

  • Hablé con el canciller Héctor Timerman sobre el riesgo que es Irán para la paz mundial, y vi que el tema no le es ajeno. Los misiles que tienen alcanzan dos, tres veces la distancia entre Irán e Israel, y si obtienen un arma nuclear, se desatará una carrera atómica en toda la región. 

  • ¿Qué países buscarían ser nucleares? Mire, en charlas privadas con los principales líderes de Medio Oriente, el tema Irán ocupa un 90% del tiempo; los otros temas se llevan el restante 10% de la agenda. Y en esas charlas nos dicen: «Somos los próximos en desarrollar armas nucleares». Discúlpeme que no identifique a esos líderes, pero no hace falta demasiada imaginación para deducir de quiénes se trata.

  • La gente en todo el mundo está harta de las noticias de Medio Oriente, y lo que se piensa en general frente al televisor o al diario es «¿por qué no hacen la paz de una vez por todas?».

  • Es verdad que somos percibidos como el Goliat de la región y era mucho más fácil cuando nos veían como el David. No es justo, lo sé, pero es así.

  • La semana pasada estaba en Londres, y se hablaba del boicot a los productos israelíes. Yo les dije a mis interlocutores que estaba totalmente de acuerdo, pero que lo hicieran en serio. ¿Cómo? No sólo no comprando humus israelí en el supermercado: también apaguen sus notebooks cuyo microprocesador fue desarrollado y hecho en Israel; cuando un familiar esté internado en un hospital, pidan que apaguen los aparatos desarrollados por científicos israelíes y fabricados en Israel que lo diagnostican y lo curan; dejen de comunicarse por las redes sociales que fueron creadas en Israel. Somos mucho más relevantes de lo que marca nuestro pequeño tamaño.


  • Y sí; la respuesta es sí. Muchos antisemitas se esconden detrás del antiisraelismo para serlo. Ojo. No discuto el derecho a cuestionar nuestras políticas, cualquiera puede hacerlo. Lo que no podemos permitir es que haya quienes nieguen el derecho de Israel a existir.
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