7 de mayo 2010 - 00:00

Quince minutos en un agujero negro

Quince minutos en un agujero negro
a) Mientras avanzan las discusiones en el Congreso por la reforma del sistema financiero, el proyecto para prohibir que senadores y diputados se aprovechen de información privilegiada para enriquecerse duerme la paz de los cementerios. Ni siquiera la revelación de que por lo menos 13 senadores actualmente en ejercicio y con predominio demócrata obtuvieron ganancias millonarias jugando a la baja durante 2008 es capaz de convencer a los políticos de que ellos no son una raza especial que puede juzgar sin ser juzgada, sino servidores públicos que debieran exhibir un comportamiento ejemplar. Seguramente quien hasta aquí haya seguido este comentario se preguntará por qué no comenzamos hablando de b) la brutal baja que experimentó ayer el mercado (el Dow experimentó la mayor caída intradiaria en puntos de su historia, un 9,2%). La respuesta es simple: porque uno de estos puntos es importante y el otro un incidente. Pero como el incidente es lo que más llama la atención, vamos a ver qué paso. Si bien el escenario previo a la apertura no era el mejor, el Dow arrancó la jornada relativamente neutro y se mantuvo del lado ganador hasta las 10.20. Para las 13, castigado por el casi 2% que perdían los papeles financieros, el Promedio retrocedía un 0,63%; a las 15, la merma se había profundizado al 1,43% y 35 minutos más tarde llegaba al -3.13%. Pasados 33 minutos más, la merma se reducía al -2,99% y cuando sonaba la campana de cierre, el Dow se estacionaba en 10.520,32 puntos, marcando un retroceso del 3,2% con 2.578 millones de acciones negociadas. ¿Nos olvidamos del desplome? No, pero hasta que no esté más claro qué paso durante los 15 minutos más críticos, preferimos no aventurar opiniones. Ayer hubo demasiados papelones, culpando a Grecia, no mirando a P&G, apretando botones que no se debían, no previendo que esto podía pasar o diciendo que estaba todo bien o todo mal. Cuídese.

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