El patentamiento de vehículos rurales trepó en 2016 hasta las 100.000 unidades y fue el sector más beneficiado.
transferencia. Con precios por unidad de 40.000 a 50.000 dólares, el dinero desembolsado fue de alrededor de u$s900 millones, equivalente a la rebaja en el impuesto estipulado para el complejo sojero.
Mauricio Macri llegó a la presidencia con una promesa de campaña muy fuerte y gracias a la cual contó con el respaldo del sector agropecuario: la quita o rebaja (en el caso del complejo sojero) de las retenciones a los granos y otros productores del sector agroindustrial. Ahora, a más de un año de que se haya tomado la resolución -que fue acompañada además con una devaluación del peso-, surgen análisis que cuantifican específicamente a dónde se trasladó esta inversión. El el Instituto de Estudios y Formación Política del Partido Justicialista, Gestar, abre la polémica con un informe en el que señala que el principal beneficiado fue industria automotriz con la venta de camionetas pick -up, incluso por sobre las actividades relacionadas netamente con el campo.
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"El patentamiento de vehículos rurales en 2016 trepó de menos de 80 mil a casi 100 mil unidades, cifra que supera largamente cualquier registro de los años previos. Con precios de 40 a 50 mil dólares por unidad, este incremento significa una inversión de 900 millones de dólares en camionetas, prácticamente lo mismo que se dejó de cobrar en concepto de retenciones a la soja. La rebaja de retenciones está dando sus primeros frutos, de hecho la Toyota Hilux, con casi 32 mil unidades patentadas, fue el vehículo automotor más vendido de la Argentina en el año 2016", explican.
En este contexto el análisis va mucho más allá de este signo positivo para agregar que en el caso del cultivo de trigo "es notorio que la producción aumentó menos que lo esperado, luego de sacar una retención efectiva superior al 50% para el trigo de mala calidad, podemos concluir que la superficie aumentó realmente poco con relación a las expectativas generadas".
Continuando con el análisis, Gestar indica que para el maíz "hubo un impacto devastador en las producciones que lo utilizan como insumo; la peor situación la está viviendo la producción de leche, golpeados además por fenómenos climáticos adversos, cientos de tambos se encuentran al borde del cierre definitivo".
En tercer lugar, la quita a las economías regionales "no ha tenido un solo efecto, a pesar de ocupar la primera plana de los anuncios, de hecho la totalidad éstas padecen una crisis creciente desde hace varios años y no han mostrado mejoras hasta el momento", señalan.
Un capítulo aparte se lleva lo que hoy se convirtió en un gran interrogante, pero por el contrario continúa siendo pata fundamental del discurso macrista: "Argentina tiene que ser el supermercado del mundo". Al respecto el trabajo de Gestar hace especial hincapié que hasta el momento no se tomaron claras medidas para fomentar el agregado de valor en el campo por lo que tampoco se pueden cuantificar certeras inversiones en la materia.
Ante este esquema hacen una aclaración: "La disminución de retenciones a muchas producciones primarias y la exención a las economías regionales, así como la quita de las restricciones al comercio y exportación del trigo, eran medidas absolutamente necesarias para mejorar la competitividad y aumentar la producción. Pero esta situación de políticas vacías, de concesión más que de incentivos, como quedó demostrado por los números fríos, no tiene ningún efecto".
Ahora bien, más allá del crecimiento exponencial en la venta de camionetas utilitarias, también, durante el año pasado, hubo un marcado ascenso en las ventas de maquinaría agrícola.
"El incremento de ventas -de maquinaria agrícola- hasta $19.385 millones, representa para el año 2016, con un tipo de cambio promedio de 15 por dólar, unos 1.290 millones de dólares, lo que significa un incremento del 29% del valor de ventas de maquinaria agrícola, pero continúa lejos de las ventas logradas en 2013 que alcanzan un valor cercano a los 1.800 millones de dólares".
Sin abandonar la polémica Gestar arriesga: "Fuentes privadas estiman que alrededor del 80% de la maquinaria agrícola fue adquirida por contratistas rurales, los nuevos "sin tierra" que son los verdaderos impulsores de la revolución agrícola argentina. Estas adquisiciones se realizaron mayoritariamente a través del crédito bancario. Por otra parte, la inversión en camionetas fue concentrada (también cerca del 80%) con recursos propios, por productores con tierra".
A modo de conclusión, el autor del análisis reflexiona: "Al final, la tan mentada revolución de la alegría no era la expansión de la producción, ni la pobreza cero, ni la del supermercado del mundo.
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