Hoy tomará forma de manera concreta la nueva Grecia que surge del "Agreekmnent", el acuerdo alcanzado con gran dificultad en la reunión cumbre del eurogrupo en Bruselas el 14 de julio, que dio luz verde a una financiación de 86.000 millones de euros durante tres años, a cambio de una serie de medidas de austeridad y reestructuración, tras cinco meses de pujas entre Atenas y Bruselas.
Pero la semana se abre con numerosas incertidumbres y temores. El techo de los 420 euros semanales que los griegos podrán retirar de los bancos no es muy diferente respecto de los 60 euros cotidianos autorizados en estas tres últimas semanas de cierre de bancos, que le han costado al economía del país alrededor de 3 mil millones de euros.
Se trata, sin embargo, de un retorno a la normalidad en cuanto se podrá pagar con cheques y también tener acceso a las cajas de seguridad. Sin embargo, los transferencias internacionales de dinero seguirán bloqueadas. Los temores de que hoy será un día muy importante se deben a cierta confusión en las etiquetas de precios con los nuevos valores del IVA, porque los comerciantes han tenido poco tiempo para adaptarse. Los aumentos se aplican tanto a alimentos como las pastas, el azúcar y el cacao como a los productos de consumo masivo (incluyendo los condones) y los servicios especiales como los funerales.
Algunas decisiones del premier Alexis Tsipras son a primera vista difíciles de entender. Por ejemplo, aplicar el IVA sobre las semillas oleaginosas, pero no al aceite de oliva, probablemente porque vende más, sería una estratagema para no aumentar el IVA en un producto de consumo. Lo mismo se aplica a los quesos. Todos se mantienen en un IVA del 13%, pero no el rallado, que se incrementa al 23%.
El préstamo puente de 7 millones de euros evita el temido default, ya que garantiza el pago de aproximadamente 3.500 millones al Banco Central Europeo, plazo que expira hoy, y una suma igual adeudada al Fondo Monetario Internacional, aún no reembolsada. Para el Gobierno de Tsipras -del que salieron los radicales Yanis Varufakis e Panagiotis Lafazanis- se anuncian semanas difíciles, a la espera de las nuevas elecciones políticas que deberán tener lugar en otoño, según los observadores locales.
La popularidad de Syriza sigue siendo muy alta y las últimas encuestas le adjudican al partido izquierdista más del 40%, lo que significaría una mayoría absoluta.
Pero nadie es capaz de evaluar hoy cuál será la situación en el otoño, después de semanas de austeridad precedidas de meses de crisis y de haber bordeado la bancarrota. Y además están los llamados "neodisidentes".
| Agencia ANSA |


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