19 de junio 2018 - 00:00

Reabrió un espacio modelo:la FotoGalería del San Martín

“Máxima reserva” reúne obras de Platy Ginzburg.

lucrecia plat. Una de las imágenes que expone la fotógrafa, en abierto contraste con las festivas fotografías de la Buenos Aires de los años 60 y 70.
lucrecia plat. Una de las imágenes que expone la fotógrafa, en abierto contraste con las festivas fotografías de la Buenos Aires de los años 60 y 70.
La FotoGalería del Teatro San Martín, un espacio crucial desde su origen para la fotografía argentina, reabrió el martes pasado después de un silencio de más de tres años. Creada en 1985 con la dirección de Sara Facio y, posteriormente, de Juan Travnik, la FotoGalería implicó, gracias a la visibilidad de sus numerosas exposiciones, la llegada del gran público. El director del Complejo Teatral porteño, Jorge Telerman, recordó que así se comenzó a valorar este género y que el público descubrió entonces, el lugar relevante que varios de nuestros fotógrafos ocupan en la historia local e internacional.

Hoy, el poder convocante de la fotografía va en aumento y las salas del Teatro cuentan con un comité curatorial integrado por Rosana Schoijett, Bruno Dubner y Ariel Authier. La primera muestra "Máxima reserva", presenta dos vertientes en abierto contrastante: las imágenes de Lucrecia Plat y Carlos Ginzburg. Plat registra durante las décadas del 60 y el 70, la fiesta inagotable de una clase social privilegiada; Ginzburg, en los años 70 y 80, utiliza las imágenes de una gira turística como testimonios de un proyecto conceptual.

Ambos trabajan en blanco y negro, pero las fotos de Plat, mayormente tomadas en la disco Regine y en Mau Mau, configuran un despliegue fabuloso de brillos y destellos. Allí está la quintaesencia de las mujeres bellas, fumando, sin preocupaciones aparentes. Los hombres, entretanto, con sus billeteras inagotables exhiben una alegría que, en el texto de presentación de la muestra, Bruno Dubner coteja con las sonrisas estereotipadas que supo pintar Jorge de la Vega.

Plat tiene un ojo minucioso para los detalles. A través del barroquismo de los peinados, las sedas y las joyas; el dramatismo de los gestos y los vestidos, cuenta la historia de una sociedad vanidosa y atrapa la mirada del espectador. Kouca, Nelly Arrieta, André von Buch y Sabat, figuran en ese extenso desfile. Sin embargo, de repente, todo este mundo fabuloso queda atrás. La foto de una chica sin maquillaje en la bañera, con el pelo mojado y hablando por teléfono, quiebra el clima de felicidad. No cuesta nada asociar la expresión, entre atenta y sorprendida, a una escena de "Crónica de una señora", película de Raúl de la Torre basada en un guion de María Luisa Bemberg. La protagonista, Graciela Borges, prepara su baño mientras comenta banalidades sobre la fiesta de la noche anterior. Se entera entonces de que una de sus amigas se ha suicidado.

En el mismo contexto político de la Argentina, la dictadura, la obra de Ginzburg se separa de la de Plat, desde la geografía hasta la estética. En otro lugar del planeta Ginzburg incomoda al espectador. Se coloca en el lugar del turista que enfrenta la cámara y multiplica las instantáneas de un viajero en Marruecos, Bali, Creta y otros destinos. La monotonía de la pose, la vestimenta y hasta el bolso que lleva al hombro, satura la capacidad visual del espectador que, de este modo se ve obligado a pensar. Así surge el interrogante: ¿cuál es el sentido de la marea del turismo global que mira fijo a la cámara?

La hoy llamada FotoGalería Banco Ciudad celebró su apertura con una fiesta, un nuevo patrocinante, los DJ Cecilia Szalkowicz & Gastón Pérsico y con vinos y cócteles multicolores. Allí estaba Sara Facio que luego de la FotoGalería, en 1998, fundó la colección del Museo de Bellas Artes. Después se creó la colección del MAMBA. Instituciones a la que se sumó el Museo de Arte Moderno, que legitiman el valor artístico y económico de las obras que exhiben y atesoran.

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