Esa toma de postura obligó al secretario de Estado, John Kerry, a anunciar un plan para ampliar los programas de admisión de refugiados centroamericanos,y permitir que "recuperen la dignidad luego del drama que soportan".
Los mismos beneficiarían a "familias e individuos de El Salvador, Guatemala y Honduras, a los que se les ofrecerá una alternativa segura y legal al viaje peligroso que muchos actualmente se sienten tentados a hacer", dijo Kerry.
Poco más tarde, Obama firmó una orden ejecutiva destinando hasta 70 millones de dólares al Fondo de Emergencia para Refugio y Migración "para atender urgentes necesidades inesperadas" ante "el número sin precedente de refugiados que precisan de instalación".
Grupos defensores de los derechos de los inmigrantes expresaron su "perplejidad" ante las señales ambiguas que emanan de la Casa Blanca sobre la cuestión, ya que a la vez que acelera las deportaciones anuncia planes de ayuda.
"Francamente, lo que nos hace rascarnos la cabeza y nos llena de dudas es que el Gobierno pueda tratar el tema de maneras tan diferentes", confesó Wendy Young, presidenta de Niños Necesitados de Defensa. La activista agregó que las familias de refugiados no tienen acceso al debido proceso antes de ser deportadas.
En la víspera de la Navidad, el Gobierno informó que entre octubre de 2014 y septiembre de 2015 la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, conocida como la "Migra") "removió o devolvió a 235.413 individuos", lo que equivale a un promedio de más de 1.200 personas por día.
El secretario de Seguridad Interior, Jeh Johnson, aseguró en una nota oficial la semana pasada que "desde el verano (boreal) de 2014 hemos removido y repatriado inmigrantes de Centroamérica a un ritmo acelerado, en un promedio de 14 vuelos por semana. La mayoría de las personas devueltas fueron adultos solos".
Fueron nada menos que 146 legisladores demócratas quienes firmaron el martes una dura carta abierta a Obama, en la que le piden que las redadas sean "inmediatamente suspendidas hasta que podamos garantizar que ninguna madre o niño sea enviado de retorno a un país donde enfrenten persecución, tortura o muerte". Todos los firmantes de la carta son miembros de la Cámara de Representantes.
En la carta, los legisladores afirmaron de modo categórico que las redadas, que comenzaron entre Navidad y el fin de año, "generaron un pánico generalizado entre las comunidades de inmigrantes" y además levantan "numerosos cuestionamientos" sobre los procedimientos legales adoptados.
Entre las medidas que Obama debería considerar, los legisladores sugirieron la emisión de un Estatus de Protección Temporaria (TPS, en inglés) a esos inmigrantes centroamericanos que escapan de la violencia en sus países de origen, entre otras.
En tanto, Clinton divulgó una nota oficial de su comité de campaña en la que, con un tono varios decibeles más bajo que la carta de los congresistas, también pide el fin de las redadas migratorias.
"Esas redadas deben parar. Causan miedo innecesario en las comunidades. Tenemos mejores formas de hacer cumplir la ley en consonancia con nuestros valores", manifestó la favorita entre los demócratas para suceder a Obama en la Casa Blanca.
| Agencias AFP, Reuters y EFE |


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