La directora del FMI, Christine Lagarde, ya ha mostrado su "decepción" por el "no" del Congreso, que impide que sean doblados sus recursos de préstamo como consecuencia del alza de las contribuciones de los países emergentes y proyecta sombras sobre la legitimidad de la institución. En su habitual discurso previo a los encuentros que reunirán la próxima semana en Washington a los principales ministros de Finanzas y banqueros centrales del mundo, Lagarde dibujó un panorama de estabilidad económica tras la aguda crisis financiera, pero con varios obstáculos.
Por un lado, la baja inflación en la zona euro, que amenaza con complicar aún más la difícil recuperación de las economías. "Un período potencialmente prolongado de baja inflación puede ralentizar la demanda y la producción, y con ello el crecimiento y la creación de empleo", advirtió Lagarde. En este sentido, el Fondo insistió en la necesidad de que el Banco Central Europeo se embarque en una política monetaria más proactiva que reactiva y tome nuevas medidas de estímulo. La política monetaria en EE.UU. también será una de las cuestiones de conversación, dada la creciente tensión experimentada en algunos mercados emergentes tras el inicio de la retirada del programa de compra de bonos por parte de la Fed. Para los expertos, sin embargo, no todos los emergentes encararán las mismas turbulencias. "Está asegurada más volatilidad con el fin del dinero barato, pero sólo los países emergentes con problemas domésticos, como Turquía o Brasil, se verán afectados", remarcó Kirkegaard.
| Agencia EFE |


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