El premio Nobel Roger Myerson explicó cómo minimizar la corrupción a través de una mayor competencia entre candidatos.
«¿Cómo minimizar la corrupción? A través de la competencia entre los políticos». Así resumió ayer el Premio Nobel 2007 Roger Myerson las implicancias que para el análisis político que se derivan de sus estudios de la teoría de los juegos aplicada al diseño de instituciones.
En una conferencia en la Bolsa de Comercio organizada por el Chicago Alumni Club y el Harvard Alumni Club a la que asistieron la embajadora estadounidense Vilma Socorro Martínez y economistas como Jorge Avila y Marina Dal Poggetto. Myerson explicó que si bien la corrupción «no se puede evitar», la competencia entre distintos candidatos constituye una efectiva herramienta para reducirla: «los candidatos ofrecen diferentes niveles de corrupción y se elegirá al que ofrezca el nivel mínimo», señaló.
A continuación, los aspectos principales de su exposición.
La corrupción en el Gobierno no se puede evitar porque existen grandes oportunidades para los funcionarios de abusar de su poder. Por eso debe ser vigilada. El objetivo de la teoría del diseño institucional es dar con adecuadas limitaciones a los incentivos de forma de minimizar estas oportunidades.
La competencia dentro del sistema partidario da más posibilidades al votante. Los distintos candidatos ofrecen diferentes niveles de corrupción y se elegirá al que ofrezca el nivel mínimo.
El líder político debe recompensar a quienes lo respaldan, pero el costo de estos favores debe ser mínimo. Ante esta necesidad de maximizar el uso razonable de los recursos, resulta recomendable la descentralización política: se necesitan múltiples niveles de poder con políticos con reputaciones independientes.
Así como las ganancias en un mercado dependen de las barreras que existen para ingresar, lo mismo se aplica en política: la disminución de las barreras al ingreso en la política debería reducir la toma de ganancias por parte de los políticos, esto es, reducir la corrupción.
En la Argentina, fórmulas constitucionales más claras sobre la coparticipación podrían ayudar a las provincias a liberarse de las políticas federales y desprenderse de la voluntad del Gobierno nacional.
Así como la reelección, las líneas de sucesión demasiado próximas constituyen un problema. Hacer más competitiva la política presidencial, dando mayor relevancia al Senado, proveería más candidatos a la competencia. Crear otra fuente de políticos haría más difícil para el presidente en ejercicio conseguir reelecciones.
El presidente está rodeado por gente en la que confía y cuando él se vaya no gozarán de la confianza del próximo presidente. Por eso están muy interesados en mantenerse en el poder y quieren que se renueve el mandato.
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