20 de junio 2013 - 00:00

Rechazó Rusia una oferta de Obama para reducir arsenales

Impedido de hacerlo en 2008 cuando era candidato a la presidencia, Barack Obama obtuvo ayer el aval de la canciller alemana, Angela Merkel,  para dar un discurso ante  la  Puerta de Brandeburgo, en Berlín.
Impedido de hacerlo en 2008 cuando era candidato a la presidencia, Barack Obama obtuvo ayer el aval de la canciller alemana, Angela Merkel, para dar un discurso ante la Puerta de Brandeburgo, en Berlín.
Berlín - En su esperado discurso ante la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, el presidente estadounidense se comprometió ayer a reducir "hasta en un tercio" sus armas nucleares si Rusia accede a realizar el mismo recorte, lo que fue descartado de forma tajante por el mandatario ruso, Vladimir Putín. Este es un nuevo capítulo en las divergencias entre los dos gobiernos, incrementadas por el rechazo ruso a una intervención extranjera en el conflicto en Siria.

Barack Obama enmarcó su propuesta dentro de una visión de futuro mundial en lo que denominó "el espíritu de Berlín", que persigue justicia y paz para todos, respeto a los derechos humanos, equilibrio entre seguridad y privacidad, y acabar con el "estado mental de guerra perpetua".

En un gesto dirigido especialmente a Moscú, abogó por rebajar el número de cabezas atómicas estratégicas de las dos mayores potencias nucleares de las actuales 1.550 -el límite fijado en su último acuerdo bilateral (START III)- a algo más de 1.000 unidades.

"Decidí que nosotros podemos garantizar la seguridad de Estados Unidos y de nuestros aliados aun si reducimos nuestros armamentos atómicos estratégicos", sostuvo Obama. "No podemos vivir todavía en el miedo de un aniquilamiento global, pero mientras existan las armas nucleares no estamos realmente seguros", agregó. "Pretendo llegar a negociar los recortes con Rusia para alcanzar otras posiciones nucleares de la Guerra Fría. Trabajaremos con los aliados de la OTAN para reducir los armamentos tácticos nucleares de Estados Unidos y Rusia en Europa", enfatizó.

Pero el anuncio del mandatario estadounidense fue rechazado por el Gobierno ruso. El presidente, Vladimir Putin, advirtió que no tolerará violaciones al equilibrio del sistema de disuasión estratégica en el mundo, reduciendo la eficacia de sus propias fuerzas nucleares. "No podemos permitirlo", sostuvo en San Petersburgo.

"¿Cómo considerar seriamente la idea de reducir los arsenales nucleares cuando Estados Unidos desarrolla su potencial de interceptación de este arsenal estratégico?", afirmó el vicepremier ruso, Dimitri Rogozin, responsable del complejo militar industrial de su país.

Por su parte, el asesor del presidente, Yuri Ushakov, declaró que Rusia considera necesario incluir a otras potencias nucleares en el proceso de reducción de armas atómicas que Washington impulsa.

En su primera visita de Estado a Berlín, Obama habló ante seis mil invitados y ocho mil agentes que lo protegieron al aire libre, ubicado detrás de un vidrio antiproyectil, y recordó la visita a la capital alemana, hace medio siglo, del entonces presidente John Fitzgerald Kennedy. Su discurso no logró, sin embargo, encender a un público menos entusiasmado de lo previsto por el mandatario y que debió esperarlo durante horas bajo el abrasador sol y 40 grados de temperatura.

Los férreos controles de seguridad impidieron acercarse a cientos de metros a cualquier no invitado a la Puerta de Brandeburgo, marcando un fuerte contraste entre el Obama de hoy y el que se dio un multitudinario baño de masas en su anterior visita a Berlín, en 2008, cuando 200.000 personas acudieron a ver al aún candidato presidencial, que habló ante la Columna de la Victoria.

El cambio de ambiente entre los dos discursos reflejó la evolución de la figura de Obama, que en cuatro años y medio pasó de ser una suerte de estrella de rock a un presidente "real" que no pudo cumplir con muchas de las expectativas que se habían depositado sobre él.

Agencias ANSA, EFE y DPA