5 de mayo 2009 - 00:00

Recicló Cristina accesorio que no usa del todo bien

El año pasado y ahora. Tres momentos de Cristina de Kirchner con pañuelos al cuello, un accesorio destacado para esta temporada.
El año pasado y ahora. Tres momentos de Cristina de Kirchner con pañuelos al cuello, un accesorio destacado para esta temporada.
Más orientada por el calendario que por las temperaturas de un otoño porteño que no se instala lució Cristina, que apeló al vestidor con recursos poco renovados. Son tendencias personales, casi como en la moda en la que todo se recicla cada década y motivo por el cual los diseñadores aconsejan archivar, pero no olvidar, esas prendas que en algún momento volverán a los escaparates.

La semana pasada fueron los estampados estridentes, luego de meses sin aparecer y también el turno de los pañuelos en el cuello, accesorio cuya incorporación repentina hace más de un año despertó sospechas, y ahora también, al verlos innecesarios en jornadas no tan frías.

El año pasado, cuando Cristina de Kirchner reemplazó las gargantillas por grandes foulards que cubrían completamente su escote durante varias semanas, se rumoreó que en realidad no era el intento de sobriedad lo que la impulsaba a taparse, sino un pequeño retoque estético.

Esta vez, quizás sí haya sido el regreso de las bajas temperaturas lo que la motivara a reincorporar ese accesorio. O tal vez, el clima preelectoral y la crisis mundial requieran de una imagen presidencial más austera.

Como sea, ese accesorio que surgió en el imperio bizantino, cuando se lucía sobre el hombro o sobre el brazo izquierdo y cuyo color durante la Edad Media reflejaba el nivel social de quien lo llevaba, es el «It» (como denominan los expertos en moda a aquello que no puede faltar en el guardarropas) de esta temporada.

Además, ese elemento, cuando está bien llevado, le otorga un aire de sofisticación al look, y por eso muchas celebridades como Katie Holmes, Victoria Beckham, Natalie Portman, Kyle Minogue, Mischa Barton y Jessica Biel ya lo incorporaron en su vestimenta.

Una lástima que en el caso de Cristina de Kirchner no se luzcan tanto. Ella tiene un cuello largo y esbelto, ideal para lucirlos, pese a que tiene los más caros, como los exclusivos diseños de la casa Hermés, se equivoca al hacerles el nudo para adelante, lo que le quita movilidad dando una sensación de cuello ortopédico. O para atrás, lo que le da un estilo cowboy.

Debería saber, quien se confiesa una «fashion victim», que la manera elegante de llevarlo es ajustado al cuello y con un pequeño nudo de costado.

«El pañuelo es el elemento fetiche de la vestimenta de Cristina de Kirchner. Pero no está bien explotado, porque debería utilizarlo más para contrastar con la ropa y elegir los más coloridos y estampados, de seda y gasa labrada», opinó el diseñador de alta costura Benito Fernández.

Al ser consultado por este diario sobre el estilo presidencial, el especialista destacó que últimamente la mandataria viste moderna y clásica, pero advirtió que se equivoca en la elección de los accesorios.

«Insiste en destacar su escote y por eso suele usar camisas con grandes solapas. Pero a veces se excede, como la semana pasada que usó una con jabot y por encima un pañuelo, lo que la hacía ver demasiado voluminosa», dijo el modisto.

Asimismo, Fernández festejó que la mandataria se anime a usarlos, ya que, sostiene, «hay que tener mucha personalidad para llevar este accesorio, porque al no venir incluido con el traje, hay que saber elegir cuál combina mejor y eso deja un gran margen para equivocarse».

Pese a los desaciertos, el diseñador asegura que a la Presidente le quedan mejor los pañuelos que las grandes gargantillas que tanto le gustan.

«Cristina de Kirchner debería dejar los collares de perlas, que son demodé y la hacen ver antigua, y elegir más seguido pañuelos, que van más con su estilo y la hacen ver sofisticada», concluyó el experto.

De seda o gasa, estampado o liso, toda una cuestión de moda el uso del pañuelo, que seguramente en el invierno ya aprenderá a darle un uso chic y no desentonar en el intento.

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