Récord de ahorristas y plazos más largos

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 La perspectiva de una baja de tasas, que finalmente fue más testimonial que otra cosa, no alejó a los inversores de las licitaciones de Lebac ni mucho menos. En realidad, sucedió todo lo contrario y más minoristas se sumaron en esta oportunidad. A tal punto que se verificó un nuevo récord en la cantidad de individuos que participaron en la jornada de ayer, en búsqueda de un rendimiento atractivo en pesos. En el tramo no competitivo a 35 días hubo un total de 8.196 ofertas, una cifra que supera los cerca de 7.200 que participaron a mediados de abril. El monto también superó los máximos alcanzados anteriormente, ya que las "personas físicas" compraron por $ 2.467 millones.

Otro fenómeno que se agudizó en relación a lo sucedido la semana pasada fue la cantidad de ofertas que se canalizaron para plazos mayores a los 35 días (que es el más corto en la licitación de Lebac). En esta oportunidad saltó al 27% del total, cuando a principios de abril poco más del 5% suscribía en plazos más largos. La semana pasada es porcentaje había llegado al 21%.

La explicación es que los inversores se van preparando para lo que viene, es decir una reducción mayor de las tasas de interés. En otras palabras, cuando venzan las Lebac suscriptas ayer -el 7 de junio, o sea en cinco semanas- el rendimiento en la renovación podría ser muy inferior. Para no correr este denominado "riesgo de renovación", muchos inversores prefieren posicionarse en plazos más largos, aún cuando las tasas resulten más bajas. En ese sentido, el lema que se va imponiendo parece ser "más vale pájaro en mano", o sea asegurarse tasas atractivas por plazos más largos que un interés muy alto pero que sólo está asegurado por un período corto.

Otra de las ventajas es que las comisiones que se pagan por suscribir Lebac más largas son menores, ya que las comisiones se cobran una sola vez, mientras que las de 35 días puede ser un poco menor pero al renovarse exige una erogación mayor del inversor.

El Central también dio señales claras en la misma dirección que actúan los inversores. De hecho, sólo bajó la tasa corta, pero dejó sin cambios la de 63 días en adelante. Y los próximos movimientos irían en la misma dirección, bajando las tasas más cortas pero manteniendo las más largas para promover esa extensión de vencimientos. Uno de los problemas principales que enfrenta el Central es, justamente, que le vencen montos demasiado altos en cada licitación, poniendo a prueba la capacidad de absorción. Esa necesidad de renovar cifras superior a los 60.000 o 70.000 millones de pesos exige a su vez mantener tasas elevadas.

A medida que se acerque mitad de año, el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, enfrentará otro dilema: cómo proceder cuando el dólar salga del letargo actual, teniendo en cuenta que él mismo manifestó su preocupación ante la posibilidad de repetir la historia de atrasos cambiarios. Si el dólar empieza a subir, habrá que ver si puede continuar el proceso de baja de tasas que comenzó ayer.

El problema es que si el mercado percibe que el dólar está muy atrasado comenzará una mayor compra de divisas y el Central podría perder poder de fuego. Es decir tendría que detener el proceso de baja de tasas aún cuando la inflación dé señales más claras de descenso. En definitiva, los inversores miran mucho más de cerca los movimientos del dólar que la evolución de los precios para tomar sus decisiones.

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