11 de septiembre 2009 - 00:00

Recursos naturales: una solución, no un problema

Durante mucho tiempo, los recursos naturales fueron vistos en el mundo como una maldición. Los países que se basaban en ellos eran considerados débiles, vulnerables, de menor jerarquía que los que reposaban su generación de riqueza en los servicios o las manufacturas. Los recursos naturales eran un problema, no una solución. Con el paso del tiempo, todo esto fue cambiando Actualmente, contar con recursos naturales es visto como una bendición potencial.

El concepto de dependencia mutó por el de abundancia: hoy se rescatan por sobre las demás cosas los derrames positivos de la producción de recursos naturales hacia el resto de la economía. A la «enfermedad holandesa» (boom exportador transitorio que atrasa el tipo de cambio y desalienta otras actividades) se la puede erradicar con la creación de fondos de estabilización macrofiscales que ahorran divisas en la bonanza y los desahorran en los frenazos. De la economía rentista se fue pasando a marcos impositivos redistribuidores efectivos del ingreso. Y al problema de la eventual depredación se lo combate eficazmente con normas ambientales y pautas intertemporales de administración de los recursos.

La minería, como el agro y el petróleo, entra en las generales de la ley de esta transformación. Es una actividad clave en muchos países desarrollados y emergentes. La previsión y el diseño de las políticas económicas en general y la calidad institucional de las políticas mineras en particular, definen en cada caso si la minería es un problema o una solución.

Hay países con alto potencial minero que los recursos son aprovechados plenamente, apuntalan el crecimiento económico y mejoran la situación social y la calidad de vida del conjunto de la población. Es así incluso, en países relativamente pequeños y no de punta, de Latinoamérica y de África.

Por supuesto, que también hay ejemplos contrarios: países con elevado potencial minero, pero donde las políticas públicas no acompañan, más bien entorpecen el desarrollo. En la Argentina, la actividad está localizada en áreas del interior por lo que es una potente herramienta dinamizadora de economías regionales. Provincias como San Juan y Catamarca, entre otras, están avanzando a paso firme. El proyecto Veladero, en San Juan, para la extracción de oro y plata, significó en 2008 una inversión de $ 1.938 millones. Y en poco tiempo comenzarán los primeros trabajos en el megaproyecto binacional Pascua-Lama en San Juan y Chile, que implica una inversión mínima de más de $ 8.000 millones en los tres años que durará la construcción.

El caso de la minería se perfila en la Argentina como otro lugar donde la explotación de los recursos naturales genera más beneficios que costos; tiende a resolver más problemas que los que pudiera generar. La Argentina es un país con abundancia de recursos naturales en todo su territorio. Potenciar esta realidad es una condición necesaria para el progreso económico y social. Tenerlos es una bendición, no un problema.

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