El titular del Central cerró ayer las Jornadas Monetarias y Bancarias que organizó la institución. Dedicó una parte a repasar los puntos centrales de las exposiciones escuchadas durante los dos días del evento, pero también salió a defender la política que viene desarrollando en la entidad. Así, no dudó en afirmar que el Central se transformó en un «ancla de estabilidad» para la Argentina y agregó que en agosto el banco recuperó reservas, a la vez que los plazos fijos en pesos aumentaron $ 1.500 millones por segundo mes consecutivo.
Líneas preventivas
Pero, el pasaje más filoso (aunque guardando siempre las expresiones técnicas) fue el que le dedicó al economista jefe del FMI que expuso en las jornadas y que ayer se reunió con el ministro de Economía, Amado Boudou. Blanchard había señalado que lo más efectivo para proteger a los países de la crisis es, en realidad, acceder a líneas preventivas de liquidez, como la que ofrece el organismo.
Sin embargo, la respuesta de Redrado no se hizo esperar: «A principios de 2009, la liquidez que tenía el FMI era equivalente al 12% del PBI de todos los mercados emergentes», dejando de esta forma en claro que los recursos para socorrer a una economía en crisis eran cuanto menos insuficientes.
Y fue más allá, al dejar entrever que los requisitos que exige el Fondo en muchas de sus líneas, prácticamente no se adaptan a ningún país. La Línea de Crédito Flexible (FCL, según las siglas en inglés) que lanzó el FMI en medio del derrumbe global fue suscripta por ahora por tres países, México, Colombia y Polonia. Se trata de un préstamo precautorio, es decir que está disponible si el país lo requiere, pero en ningún caso fue necesario realizar desembolsos.
«Los países que acumularon reservas -agregó Redrado- recogieron los frutos», señalando que quienes «construyeron una férrea línea de defensa con reservas fueron menos propensos a devaluaciones durante el pánico de 2008».
Redrado dejó, entre otras conclusiones, estos conceptos:


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