Nada varió en los mercados bursátiles de un día para el otro, lo de ayer resultó similar a lo visto el miércoles. Esto fue: permanecer en la meseta. Sin embargo, hubo una nota que marcó la diferencia entre uno y otro marco de actuación. En Estados Unidos se dio por aprobada la «reforma financiera y bancaria», un hecho que -en teoría- decía verse reflejado en el sensible movimiento de los índices. Pasó con total indiferencia y -acaso- dando razón a opiniones que acusaban a Obama de haber eludido ir al fondo del problema real. El Dow Jones casi no se movió del cierre previo, con un desechable 0,07% de diferencia sobre el miércoles. En Europa prevalecieron los cambios muy leves, pasando a ser cierre en blanco para Brasil. Y en Buenos Aires, un largo peregrinar por el desarrollo, sin advertir algún tipo de actitud decidida. Nuevamente se perforó el piso de «2.300» en el mínimo del día, llegado a un máximo en «2.311» y para concluir con «2.306» unidades. Porcentual del 0,12%, para dar a la fecha el carácter de francamente obviable.
Con «26» aumentos, por «34» papeles en baja, se integró otro casillero de datos sin relevancia.
El componente faltante, negocios en efectivo, se movió suavemente a los $ 31 millones y dotando al día de una liquidez suficiente, frente a las pocas intenciones de los operadores. Aportó Tenaris un 0,40 por ciento de alza en cotización, con 165.000 papeles, para poder cerrar con ello el círculo habitual que mide a nuestro mercado.
Tres de cuatro fechas han sido irrelevantes y surca por el mundo otro estado de aguas quietas, con pronóstico reservado. Camino a rematar hoy del mismo tono desértico. Y la Bolsa, en camello.
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