5 de junio 2012 - 00:00

Reformismo K espera guiño de Cristina para lanzar campaña

Juan M. Abal Medina
Juan M. Abal Medina
«Hay que estar listo para cuando Cristina dé el OK».

El mensaje se repite, entre el incentivo y la promesa, como palabra santa y sostiene la presunción de que, antes de fin de año, el Gobierno habilitará el debate para la reforma constitucional.

En apariencia dispersos e inactivos, los reformistas K retomaron sus tenidas y tienen en agenda, para estos días, una cita que suponen clave: se verán con Juan Manuel Abal Medina, el jefe de Gabinete, a quien adivinan como su enlace en el tema reforma.

No hubo, por ahora, ninguna palabra oficial. Y, anticipan los kirchneristas que agitan la discusión constitucional, no la habrá por ahora. De hecho, las dos agrupaciones con mayor ADN oficial no participarán, explícitamente, de la propuesta reformista.

A pesar de que Máximo Kirchner «autorizó» que se organice un espacio para promover la reforma de la Constitución, y que su delegado mayor, Andrés «Cuervo» Larroque participa de la mesa chica de ese club, orgánicamente La Cámpora no formará parte del grupo.

Lo mismo ocurre con Kolina, la agrupación que reporta a Alicia Kirchner se apartó, por indicación precisa de la Casa Rosada, del armado a pesar que sus referentes seguirán vinculados a la campaña pro-reforma.

El resto del espectro K, que se amontonó en el estadio de Vélez durante el acto del 27 de abril, interviene -aun con matices y lecturas diversas- en la convocatoria que está en preparación y podría alumbrar a fines de este mes o a principios de agosto. Veamos:

c Este mes, Cristina tendrá tres escalas marcadas por la política exterior: el Comité de Descolonización de la ONU, la reunión por los 20 años del grupo Río y la cumbre del Mercosur, en Mendoza. El contexto no parece, según advierten en Casa Rosada, el propicio para dar los primeros pasos con el plan reformista. Probablemente ésa es la novedad que los reformistas -que hablaban de un acto anuncio en dos semanas en el hotel Bauen- rescaten de la cita que tienen pautada con Abal Medina. El jefe de Gabinete asoma como el intermediario entre ese grupo y el Gobierno, un rol que perfila un mayor protagonismo en la cuestión política tras un inicio de gestión deslucido y sin visibilidad.

c El movimiento coincide con el repliegue de Carlos Zannini, durante años el interlocutor preferencial de la progresía K. Hasta ahora el secretario de Legal y Técnica y el jefe de Gabinete compartieron trinchera en esa tarea: a dúo fueron, por caso, los soportes de Martín Sabbatella y los que «contuvieron» con cargos o lugares en las listas a varios de los referentes que aparecen ahora en el llamado «espacio Vélez», con referencia a que se reunió durante el acto de abril en ese estadio. Allí posaron, en primera línea, los sostenes e impulsores políticos de la maniobra reformista: Agustín Rossi, Emilio Pérsico, Edgardo Depetri, Hugo Yasky y Larroque.

c Ese pelotón es el que ordena, en primera instancia, los movimientos y el que se reunirá con Abal Medina. Después se ramifica para incluir a Sabbatella y su Nuevo Encuentro, a Luis DElía con su partido Miles, el Frente Grande, la JP Descamisados de Marcelo Koenig y Peronismo Militante del «Gallego» Fernández, entre otros. Se agregan, además, intendentes del conurbano, agrupaciones más chicas, y una ristra de funcionarios que colabora desde las sombras para evitar lo inevitable: que el impulso de una reforma no se lea como lo que es, una iniciativa oficial.

c Por otro circuito aparecen los teóricos: los constitucionalistas Eduardo Barcesat y Raúl Ferreyra, y el cortesano Raúl Zaffaroni son mencionados como ideólogos y usina de lineamientos para la reforma deseada. Es más; se asegura que el integrante de la Corte es el interlocutor con Cristina de Kirchner en los temas ligados a la necesidad de una reforma de la Constitución. Ese trío, junto a Ricardo Forster, de Carta Abierta, aceptaron animar la primera discusión pública en abril pasado en la UBA. Zaffaroni al final no fue por un accidente doméstico. Los convocantes fueron DElía y Eduardo Sigal.

· Allí se debatieron algunos lineamientos siempre con una precondición: la discusión sobre la actualización y adaptación antiliberal de la Constitución no debe incluir la autorización de la reelección. Hacerlo, avisaron, sería «desvirtuar» el sentido y poner en riesgo la discusión de fondo: modificar la Carta Orgánica en sus conceptos centrales, no en cuestiones «accesorias» como la electoral. No todos, sin embargo, están convencidos de ese planteo: «Hay que preparar el debate, avanzar, motorizar la Constituyente y después ver», confían los que creen que es imprescindible para el kirchnerismo tener al menos la posibilidad de que Cristina pueda reelegir aunque luego no quiera.

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