Cuando aún la Argentina no ha logrado sobreponerse al impacto que provocó la rápida propagación del dengue, la alerta mundial por los casos de gripe porcina vuelve a cercar a las autoridades sanitarias que reconocen que será difícil que el país permanezca inmune a la difusión global del mal.
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Casi en respuesta a esa consideración, el Ministerio de Salud de la Nación centró ayer la expectativa en la confirmación de un posible caso de la llamada influenza mexicana en una persona que llegó al aeropuerto de Ezeiza procedente de ese país. De resultar positivo, se convertiría en el primer episodio de esta enfermedad en la Argentina.
La persona cuyo estado de salud se investiga sería un médico argentino que vive en Río Negro y que regresó al país luego de haber visitado México.
En paralelo, Cristina de Kirchner se reunió con el jefe de Gabinete, Sergio Massa; y la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y acordaron reforzar el presupuesto para el área de prevención. Por su parte, Ocaña y Massa convocaron de urgencia para hoy a todos los ministros y secretarios de Salud del país a fin de coordinar las acciones de prevención y contención en las provincias. En ese encuentro, a su vez, los responsables de las carteras sanitarias mantendrán una teleconferencia con expertos internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para alinearse con las tareas que se desarrollan en todo el mundo.
Si bien los hospitales de referencia para tratar estos casos son el Muñiz y el Posadas, varios centros de diagnóstico del interior ofrecieron ayer sus instalaciones para evitar que suceda con la gripe porcina lo mismo que con el dengue, cuya rápida propagación colapsó la capacidad de análisis del Instituto Maiztegui de Pergamino.
También para marcar una clara diferencia con el mal que transmite el mosquito, el Gobierno nacional parece esta vez haber reaccionado con mayor rapidez. Como primera medida, el viernes último Ocaña y sus colaboradores diseñaron el Plan Integral para la prevención de la pandemia.
Así, la acción está dirigida fundamentalmente a los viajeros procedentes de México y los Estados Unidos que arriban a Ezeiza, Córdoba y Mendoza, a quienes se les entrega folletería informativa y se los provee de barbijos.
«Cualquier persona que llegue de la zona afectada, tenga fiebre superior a los 38 grados y manifieste un estado gripal, deberá concurrir a uno de estos hospitales o a cualquier centro de salud», precisó anoche la abrumada ministra de Salud.
Por su parte, el director de Epidemiología de Buenos Aires, Mario Masara Wilson, admitió que evitar el ingreso al país de la «enfermedad del viajero es imposible». Por eso, desde las provincias con terminales aéreas internacionales (Buenos Aires, Córdoba y Mendoza) los gobernadores pidieron a Ocaña que se instalen hospitales de campaña para atender estos casos.
El Ministerio de Salud emitió una «alerta epidemiológica» en la Argentina por el brote de gripe porcina, que llevó a la OMS a advertir sobre el «potencial pandémico» del mal y a Estados Unidos a admitir que su propagación es inevitable.
La medida de la cartera sanitaria argentina, con mucho trabajo por la aparición del brote de dengue que sumó más de 20 mil afectados este año, está dirigida particularmente a los jefes de los aeropuertos internacionales y responsables de compañías aéreas con vuelos desde México y el sur de los Estados Unidos.
A funcionarios y directivos se les solicitó, de acuerdo con normas internacionales, que informen sobre la presencia de pasajeros con síntomas que se correspondan con la enfermedad.
Los síntomas son fiebre alta, decaimiento, tos, congestión nasal, dolor de garganta, dolor de cabeza y dolor muscular.
Por otro lado, se solicitó, ante la aparición de los síntomas, que se realice la consulta temprana dentro de los diez días posteriores al arribo de aquellas personas que hayan estado en la zona de circulación del virus.
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