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Reino Unido: amplían pesquisa a más medios (menos los de Murdoch)
Rupert Murdoch y su esposa Wendi llegan a su residencia de la Quinta avenida, en Nueva York, ayer tras pasar días «humildes» en Londres.
La Oficina del Comisionado de la Información, una autoridad de control, declaró que Scotland Yard le había pedido las conclusiones de una investigación de 2006 sobre la contratación de detectives privados por parte de la prensa. El informe subraya que «300 periodistas pertenecientes a 31 publicaciones diferentes solicitaron unas 4.000 veces detectives privados para lograr informaciones confidenciales, la mayoría de ellas obtenidas ilegalmente», según la BBC.
«Las informaciones fueron entregadas a la Policía hace tres meses», confirmó un vocero de la Comisión. Scotland Yard (Policía Metropolitana), que reabrió la investigación sobre las escuchas telefónicas a principios de año, no comentó estas informaciones.
El Daily Mail, el Sunday People y el Daily Mirror serían los tres tabloides que habrían recurrido más frecuentemente a detectives, según la BBC. Al cierre de esta edición, ninguno de los tres había reaccionado aún a esas informaciones.
La investigación se había concentrado de momento en el News of The World (NotW), un tabloide sospechoso de haber efectuado unas 4.000 escuchas en la última década, edición dominical de The Sun, diario líder del segmento sensacionalista.
A tal efecto, Scotland Yard incrementó a 60 el número de detectives que trabajan en la causa. La subjefa de la Policía Metropolitana, Sue Akers, confirmó que la medida fue tomada para hacer frente «a la gran cantidad de trabajo» acumulado.
Por otra parte, una día después de la comparecencia del primer ministro, David Cameron, ante el Parlamento, donde tuvo que responder a 136 preguntas sobre el escándalo, muchos periodistas siguen preguntándose sobre el rol del jefe de Gobierno en el caso de BSkyB, el gigante de la televisión satelital.
Rupert Murdoch, que posee cerca del 39% de este grupo, intentó adquirir la totalidad, una operación que requiere la conformidad de las autoridades. El primer ministro «fue categórico sobre el hecho de que no se produjo ninguna negociación inapropiada», indicó el número dos del Gobierno, el liberaldemócrata Nick Clegg, en una conferencia de prensa.
«Más importante aún, no tuvo ningún rol y no podía tener ningún rol en el proceso formal de decisión», añadió Clegg, que había resistido en la interna del Gobierno el avance de Murdoch, que estuvo a punto de ser aprobado.
En la víspera, el secretario de Estado de Cultura, Jeremy Hunt, hizo valer que esas conversaciones eran, de todas formas, «inútiles» ya que «le corresponde a él (Hunt) la decisión final».
Pero la oposición considera que esas declaraciones demuestran la intervención de Downing Street. El primer ministro se entrevistó 26 veces en 15 meses con dirigentes del grupo Murdoch.
Clegg se vio obligado a acudir en ayuda de su socio de Gobierno. Pero no por ello dejó de tomar distancia respecto de este asunto, que reveló, según él, «prácticas dudosas» y «relaciones poco recomendables».
Recordó que los liberaldemócratas ya habían expresado su preocupación por estos asuntos antes de las elecciones, y que fueron los primeros, ya en el seno del Gobierno, en pedir la creación de una comisión de investigación.
Agencias AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero


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