El Gobierno británico se plantea una eventual reapertura de su embajada en Teherán y nombrará a un encargado de negocios no residente en Irán, anunció en el Parlamento el canciller británico William Hague, quien explicó que, ante el cambio de "tono" positivo del nuevo Ejecutivo iraní de Hasán Rohaní, Londres adoptará medidas destinadas a mejorar las relaciones.
El canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, "y yo decidimos que los dos países nombrarán un encargado de negocios no residente encargado de construir relaciones", agregó. Las tareas de ambos diplomáticos "incluirán dar pasos provisionales en el proceso para reabrir eventualmente ambas embajadas", detalló Hague.
Aunque los dos países no rompieron oficialmente sus relaciones, Reino Unido evacuó a sus diplomáticos y cerró su embajada en Teherán tras el ataque de noviembre de 2011 contra sus instalaciones llevado a cabo por varios cientos de milicianos islamistas tras el anuncio de nuevas sanciones económicas por el programa nuclear iraní. La embajada de Irán en Londres también fue cerrada. Hague se reunió en dos ocasiones con Zarif en septiembre, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, y mantuvo con él una conversación telefónica el lunes.
"Está claro que el nuevo presidente", Hasán Rohaní, "y los ministros de Irán se presentan y presentan a su país de un modo más positivo que en el pasado reciente", valoró el ministro de David Cameron. "El tono de los encuentros con ellos es muy diferente" a los mantenidos con el anterior ejecutivo de Mahmoud Ahmadineyad, insistió. El anuncio británico se produce después de que el presidente estadounidense Barack Obama y su par iraní mantuvieran una charla telefónica el 27 de septiembre, el primer contacto directo entre mandatarios de ambos países desde la Revolución islámica de 1979. Ese mismo día el secretario de Estado, John Kerry, y Zarif se reunieron en Nueva York.
Todos estos gestos despertaron el malestar de Israel, cuyo primer ministro Benjamín Netanyahu reiteró que el cambio del régimen teocrático sólo es doméstico mientras que mantiene sus intenciones de alzarse con una bomba nuclear y de eliminar el Estado hebreo.
Sin embargo, en Occidente alimenta la idea de que un acuerdo del grupo 5+1 (EE.UU., Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) con Teherán por sus ambiciones nucleares es posible.
Una falta de nuevas propuestas decepcionará a los negociadores iraníes. Zarif dejó eso claro el domingo al decir a la televisión estatal iraní que la oferta previa de los países occidentales "pertenece a la historia" y haciendo un llamado a que planteen nuevas concesiones, entre ellas el fin de las sanciones económicas.
| Agencias AFP, EFE y Reuters |


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