Lo llamativo es que el jueves pasado pudo verse a Biolcati y a De Mendiguren charlando afable y animadamente en el Restaurante Central de La Rural: después de almorzar en mesas separadas, el industrial y el ruralista se cruzaron para saludarse; había fotógrafos para registrar el momento, y lo hicieron. De hecho Biolcati dijo que la foto había salido mal, y De Mendiguren aceptó repetirla hasta que saliera bien.
La única alusión que hizo ayer por radio el dirigente rural respecto de la UIA fue cuando le preguntaron por qué pensaba que no se había visto a industriales el sábado en el palco oficial. «No debemos ser una compañía acorde con su tono gris», respondió irónico.
Agregó que «no hay muchos dirigentes que saquen la cabeza. En lo personal, todos me abrazan y me dicen qué bien, pero si aparece un fotógrafo tratan de no salir en la foto».
Fuentes de la UIA aseguran que varios de sus compañeros de «mesa chica» se comunicaron con De Mendiguren para preguntarle qué hacían en relación con los dichos de Biolcati. El dirigente, que además de fabricante de indumentaria es productor rural, estaba en su campo, sin radio, en la localidad de Tornquist.
Desde allí, en diálogo con este diario, De Mendiguren le respondió a Biolcati; dijo que con actitudes como la que exhibió el sábado y ayer «se pone en la misma posición que le atribuye al Gobierno que critica: el que no está conmigo es mi enemigo».
También afirmó que «a esta altura ya deberíamos haber terminado con la antinomia campo-industria, pero parece que algunos dirigentes quieren perpetuarla. Nuestras diferencias con Biolcati son de proyecto de país: no digo que sea mejor o peor, pero él es liberal y nosotros apuntamos a un modelo desarrollista. Una cuestión coyuntural, como un Gobierno, no va a cambiar eso».
Añadió que espera que con la asunción de Etchevehere mejore el vínculo con la Sociedad Rural; «ojalá tengamos la misma buena relación con la Rural que la que mantenemos con Coninagro y con la Federación Agraria Argentina».
En relación con la ausencia de la UIA en el palco oficial, admitió que la decisión fue no avalar un discurso de confrontación que, aseguró, «no lleva a ningún resultado».
Es un hecho que la ausencia de protagonismo de los políticos de la oposición hace que parte de la población les pida a los dirigentes empresarios que ocupen ese vacío. Resulta obvio que De Mendiguren -lo mismo que otros dirigentes- eligió no prestar su cara y su presencia a lo que muchos vieron como el lanzamiento a la política de Biolcati.
De hecho, el discurso del presidente de la SRA tuvo un tono claramente político, y hasta se ocupó de «atender» a los industriales «subsidiados» y «prebendarios».
Biolcati y De Mediguren compartían hasta el año pasado el denominado Grupo de los Seis, junto con el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, y sus pares de ADEBA, Jorge Brito; de la Cámara de la Construcción, Carlos Enrique Wagner, y de la Cámara de Comercio, Carlos de la Vega.


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