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“Rencilla con EE.UU. quedará atrás”
Yitzhak Aharonovitch
Periodista: ¿Lo sorprendió la crisis que se desató entre su Gobierno y el de los Estados Unidos por los anuncios sobre construcción de viviendas en Jerusalén oriental?
Yitzhak Aharonovitch: No. Es una rencilla pequeña, no una crisis. No llegamos a estar enojados; somos demasiado buenos amigos desde hace mucho tiempo, y a pesar de que no debió suceder, pronto quedará atrás.
P.: Pero se dice que es la peor crisis bilateral en 35 años...
Y.A.: Hubo y habrá crisis, pero los intereses mutuos son tan grandes que una separación es impensable. Por ubicación, Israel también es muy importante para Estados Unidos en la región; el tiempo curará esta pequeña herida.
P.: Usted tiene a su cargo la seguridad interna del Estado; uno de los métodos que se están aplicando es justamente la muy criticada cerca de seguridad. ¿Qué van a hacer con ella?
Y.A.: Primero le digo qué hizo la cerca por nosotros. A nivel de defensa del Estado, implicó una enorme caída en el número de atentados suicidas, de infiltración de elementos terroristas y de coches bomba. Por eso vamos a completar su trazado lo antes posible.
P.: ¿A pesar de la enorme resistencia política que provoca, tanto fuera como dentro de Israel, de grupos como «Shalom Ajshav» (Paz Ahora) y otros de la izquierda judía?
Y.A.: Israel es una sociedad democrática, con plena libertad de expresión. Lo que tenemos que hacer como ministerio es preservar la seguridad de la mayoría y evitar provocaciones. Las críticas son bienvenidas, pero nuestro deber es que no haya muertos en territorio israelí por la acción terrorista.
P.: Usted dice que la cerca va a completarse, pero hay fallos de la Corte Suprema israelí que cuestionan su trazado...
Y.A.: No tenga ninguna duda de que la cerca se va a completar. Hay un pequeño tramo donde hay un problema de trazado, donde hay manifestaciones de izquierda hace un año. La Corte nos ordenó correr la traza algunos metros; lo haremos. ¿Cuál es el problema?
P.: Algunos líderes de Hamás hablan de una tercera intifada. ¿Lo ve posible?
Y.A.: Yo estuve en la primera, estuve en la segunda y puedo decirle que la tercera no existe. A veces, a la distancia, se pierde la proporción; son hechos esporádicos, chicos tirando piedras... Ya había pasado hace una semana y nadie se enteró. Y Hamás no puede convocar a nadie: en Gaza la gente no tiene motivación alguna para salir a tirar piedras, porque ven el boom económico que disfrutan sus hermanos en Judea y Samaria (Cisjordania).
P.: ¿Es sólo la economía, o la dirigencia palestina ya aceptó que es impensable destruir a Israel por medios militares? Digo, después de la guerra del Líbano y la invasión a Gaza...
Y.A.: Hamás es una organización terrorista (la diferencio de la Autoridad Palestina) y quiere destruir Israel, pero sabe que si vuelve a lanzar misiles sobre nuestro territorio recibirá su merecido. Israel es muy fuerte y ellos lo saben; si quisiéramos, Gaza volvería a estar en manos de Israel. El problema es que se esconden detrás de la población civil, contra la que no tenemos nada. Sus líderes son asesinos, pero después de la Operación Plomo Fundido son mucho más cautos.
P.: ¿Es consciente de que la percepción internacional, y también de parte de la población israelí, es que tanto Hizbulá como Hamás ganaron las guerras?
Y.A.: Yo no hablo de sensaciones sino de hechos: Hamás no puede operar y Hasan Nasralá, líder de Hizbulá, no puede asomar la nariz desde hace tres años. Sabemos que están rearmándose con la ayuda de Irán y de Siria, pero recibieron un golpe durísimo.
Entrevista de Sergio Dattilo

