10 de abril 2012 - 00:00

Renunciaron de Industria a Bianchi

Débora Giorgi
Débora Giorgi
Asumió el nuevo secretario de Industria, Javier Rando, que reemplazó al renunciado Eduardo Bianchi en la cartera que conduce Débora Giorgi. Se trata de un hombre cercano a la funcionaria; la acompaña desde sus tiempos como ministra de Daniel Scioli en la gobernación bonaerense, cuando era secretario de Planeamiento Estratégico Industrial.

De todas maneras, la Secretaría de Industria viene perdiendo incumbencia a manos de la Secretaría de Comercio Interior desde que Guillermo Moreno se convirtió en una de las figuras con más poder. Ésta fue una de las razones por las cuales Bianchi decidió irse a su casa: lo habían dejado sin funciones. La relación con Giorgi tampoco pasaba por su mejor momento. Por si fuera poco, existe una denuncia por supuestas coimas que habría pedido Bianchi a dos empresas buloneras para liberarles importaciones retenidas en el puerto por aplicación del régimen de Licencias No Automáticas (LNA). La causa fue iniciada el 21 de diciembre por el fiscal federal en lo Criminal y Correccional Guillermo Marijuán ante el juzgado de Claudio Bonadío. Desde entonces, las LNA pasan por Comercio Interior, y hasta no faltaron versiones que indicaban que las denuncias habían sido fogoneadas por el propio Moreno.

En el sector industrial la llegada de Rando fue recibida con alivio: si bien el joven funcionario (tiene 37 años) no es demasiado conocido por los empresarios, al menos es hombre de Giorgi.

Y hasta tanto Industria recupere parte de las funciones que se fueron a Comercio Interior, Rando tendrá sólo una función específica que lo pondrá en contacto directo con empresarios y funcionarios de los ministerios de Economía y de Trabajo. El flamante secretario será el delegado de Industria en la negociación que arrancó la semana pasada casi en el más absoluto secreto para definir la paritaria del gremio metalúrgico, considerado clave tanto por los sindicalistas de otras agremiaciones como por los empresarios.

Argumentos

La Unión Industrial Argentina (UIA), tras el estrepitoso fracaso del acuerdo tripartito (empresarios, sindicatos, Gobierno) propuesto por Cristina de Kirchner durante la campaña electoral, logró que al menos en la negociación con la UOM participen delegados de las tres carteras mencionadas. Allí los empresarios -asesorados por los abogados de la UIA- expondrán los conocidos argumentos de los industriales: el sector aumentó más del 1.000% los salarios desde el fin de la convertibilidad.

De esa mesa también participará un representante del denominado «equipo de competitividad» formado y encabezado por el viceministro Axel Kicillof.

Aunque suene curioso, estas presencias en las negociaciones aliviaron a los empresarios, que solían quejarse (por lo bajo, como se hace en estos tiempos) de que cuando negociaban sólo bajo la égida de Carlos Tomada todo se limitaba a aceptar el número propuesto por Trabajo. Ahora, aducen, al menos pueden exhibir cuánto venden, cuánto exportan e importan, el peso de la masa salarial en los costos de producción, etcétera.

Por ahora, esos encuentros (habrían sido tres, pese a lo corto de la semana) podrían calificarse como «rounds de estudio» en la jerga del box, pero los empresarios explicaron que no iban a convalidar «cualquier porcentaje».

En el otro extremo de la mesa está el grupo de Antonio Caló, quien se ve en el brete de tener que evitar ser demasiado duro para no sabotear su pretensión de candidatearse a la secretaría general de la CGT, pero tampoco demasiado blando para no malquistarse con sus pares de otros gremios. Es que, desde hace décadas, la paritaria de la UOM es un caso testigo para el resto de las negociaciones salariales.

Éste, además, será el tema central que tratará hoy la junta directiva de la UIA, en una de sus habituales reuniones de martes de por medio.

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