Harvey e Irma, que azotaron los estados de Texas y Florida, se transformaron en los fenómenos climáticos más caros de la historia norteamericana. Sus daños equivalen a 1,5 puntos del PBI de ese país.
Daños. Miles de ramas caídas, calles anegadas por el agua y embarcaciones destruidas tras el paso del huracán Irma: esa fue la postal en Miami.
Miami amaneció ayer con árboles y ramas caídas, semáforos sin funcionar, rutas cerradas y botes hundidos. El agua que había inundado sus calles comenzaba a bajar y los habitantes, de a poco, regresaban a sus hogares para comprobar los daños que el paso del huracán Irma había causado. La zona de los Cayos de la Florida fue la más afectada por el paso de la tormenta, cuya fuerza disminuyó cuando se adentró en el continente. Ahora, llegará el turno de reparar los destrozos. Según publicó el servicio meteorológico privado Accuweather en un informe, los daños causados por los huracanes Harvey e Irma ascenderán a u$s290.000 millones, lo que equivale a 1,5 puntos del Producto Bruto Interno de Estados Unidos.
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"Creemos que los daños causados por Irma serán de u$s100.000 millones, lo que lo convierte en uno de los huracanes más costosos de todos los tiempos", explicó el fundador y director ejecutivo de Accuweather, Joel N. Myers. Según él, esa cifra corresponde a medio punto porcentual de la economía estadounidense. Harvey, que arrasó el estado de Texas hace unas semanas, será "el desastre climatológico más caro de la historia de Estados Unidos con 190.000 millones de dólares o un punto del PIB", apuntó Myers. Los daños de ambas tormentas perjudicarán el crecimiento económico del país previsto entre mediados de agosto y fines de año.
Accuweather realizó un inventario de todos los daños que ocasionaron los huracanes: afectaciones comerciales, aumento del desempleo por semanas o incluso meses, destrucción de infraestructura, pérdida de cosechas de algodón y naranjas (hasta un 25%), alza de los precios de los carburantes, daños a vehículos y casas.
Más allá del regreso a la aparente normalidad, el aeropuerto de Miami todavía no abrió sus puertas hasta evaluar los daños que sufrió por el paso de la tormenta. Según el sitio FlightAware.com, unos 3.582 recorridos fueron sus cancelados el lunes por la tormenta.
"Estamos ahora en una fase de recuperación", dijo el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, añadiendo que el condado perdió el 80% de su energía eléctrica. "No tendremos electricidad por un tiempo, pero nos salvamos de la peor parte de la tormenta", agregó.
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